12 razones para entender y aceptar el nuevo logo del Atlético de Madrid

Editado por · el 12 diciembre, 2016

El Atlético de Madrid es uno de los clubes de fútbol más importantes de España. Fundado en 1903, hoy es el cuarto club español con más títulos oficiales. Su crecimiento, sus éxitos deportivos y su nuevos hitos como el reciente cambio de estadio han hecho necesaria una evolución de sus códigos visuales para adaptarlos funcionalmente a nuestros tiempos. El proyecto ha sido desarrollado por el estudio Vasava, ganadores del concurso entre agencias organizado por el Club rojiblanco.

El rediseño ha despertado una ola de duras críticas de aficionados que se niegan a aceptar el cambio. Bajo el hashtag #ElEscudoNoSeToca han vertido toda clase de comentarios de malestar y odio. También han creado una petición en change.org e incluso se han manifestado físicamente en contra de este rediseño.

Antes

Después

El cambio puede gustar más o menos desde un punto de vista formal, pero la reacción de rechazo visceral por parte de los aficionados es de todo punto injusta e inadmisible, por ser exagerada, infundada y por estar construida sobre argumentos que sólo enarbolan la bandera de los sentimientos irracionales, sin pararse a pensar en las posibles justificaciones racionales del caso.

Decía Blaise Pascal que “El hombre está dispuesto siempre a negar todo aquello que no comprende”, por eso he recopilado 12 argumentos racionales que espero ayuden a los aficionados a comprender y aceptar el cambio, y dejar a un lado por un momento la sinrazón de lo sagrado.

Video sobre el proceso de rediseño

Representación con volumen

1. No es ‘por que sí’. Hay razones para cambiarlo.


Una de los argumentos más utilizados en esta polémica ha sido el de “¿por qué cambiar?”. Se trata de un argumento basado en la ignorancia, ya que la persona desconoce las verdaderas razones que hay detrás del cambio. Nadie cambia un logo ‘porque sí’. Los cambios responden a necesidades concretas que surgen con el paso del tiempo. ¿O acaso un diseñador de principios del siglo XX debía imaginar que el escudo tendría que funcionar como icono de app en un Smartphone?. En los siguientes puntos explico más detalladamente cuáles son estas nuevas necesidades.

2. Ya no es un escudo, es un logo


Lo primero que es importante entender es que hoy en día, este diseño ya no es un escudo sino un logo. Cierto es que mantiene una herencia heráldica en sus formas, pero claramente ha dejado de ser esa simple representación simbólica y poética que se diseñó el siglo pasado, y ahora es un elemento de gestión comercial que debe funcionar como sello identificativo en webs, apps, merchandising…, y competir visualmente con otros logos y escudos entre los que debe destacar e identificarse.  Y para ser un buen logo, su diseño necesita ser replanteado.

3. Había que optimizar su legibilidad


Una de las razones elementales del cambio ha sido buscar una mejor lectura de los elementos, para que éstos fueran claramente visibles e identificables cuando el logo se reprodujera a tamaños pequeños (cabeceras web, icono de móvil, avatares en redes sociales, etc…).

Esa es la razón por la que, entre otras cosas, se ha aumentado el tamaño del oso y el madroño, que ya no son una miniatura lejana sino que son parte central del diseño, perfectamente identificables e incluso potenciando aún más el vínculo con Madrid.

El tamaño del logo en soportes digitales impide ver el oso y el madroño

4. Había que potenciar su impacto.


Para seguir con esta simplificación y optimización de elementos, se ha buscado una reducción de colores dejando los básicos y eliminando los secundarios. Hay que entender que el amarillo y el verde no forman parte de la esencia cromática del club (rojo, blanco y azul), por lo que no es fundamental que estén presentes en el logo. Seguramente los seguiremos viendo en muchas aplicaciones de la marca, pero no hay ninguna razón que justifique mantenerlos como parte del identificativo.

También se ha corregido el excesivo espacio blanco que había dentro del triángulo, haciendo que ahora todos los elementos aprovechen al máximo el poco espacio disponible, y lo hagan de forma más armónica y visualmente equilibrada. Todo ese espacio en blanco era contraproducente ya que impedía que otros elementos importantes como el oso y el madroño tuvieran más presencia. Piénsenlo: no necesitamos ver todo el árbol para entender que es un árbol, así que agrandar su tamaño y ocupar el espacio blanco es una decisión totalmente inteligente y lógica.

5. El oso no tiene por qué mirar a la izquierda.


No hay ninguna formulación oficial que especifique que el oso y el madroño deban mirar hacia la izquierda. Cierto es que se suele representar de esta manera, pero no por ello debemos rechazar el cambio de orientación. ¿Acaso implica un cambio de significado? ¿Altera de alguna manera la historia de este símbolo?. Si entran ustedes a la Plaza de Sol (en Madrid) por la Calle Alcalá verán la estatua del oso y el madroño mirando hacia la derecha. Esto no altera para nada su significado. La representación simbólica es la misma.

6. Tenía que llegar a audiencias más globales


El crecimiento del club ha evidenciado la necesidad de llegar a audiencias más globales. Por esta razón fue necesario redefinir las formas de ciertos elementos, como el oso, que ahora es más fácilmente identificable por personas que no conocen la historia del club. Un extranjero que vea el logo en un minúsculo avatar de Twitter jamás podrá imaginar que lo que ve junto al árbol es un oso. Ahora lo entenderá mejor.

La forma de oso es más identificable para una persona que no conozca la historia

7. Hubo otros logos en el pasado, que también cambiaron


El logo actual del Atleti no es el único logo que ha representado al club. Por eso es ridículo justificar el rechazo al nuevo diseño basándonos en argumentos de “respeto a la tradición y los símbolos”. Si exigiéramos tradición y respeto tendríamos que volver al logo con el que se fundó de la marca, que es el logo original, el más tradicional.

Pensad que si nuestros antepasados hubieran mantenido la misma actitud que hoy tienen los detractores de este rediseño, jamás se hubiera tocado ni un solo detalle del logo.

¿Por qué debemos respetar el logo de los 70 y no el de 1903? ¿Qué superioridad moral permite a un aficionado afirmar que el logo que él ha vivido es el logo que se debe mantener por los siglos de los siglos?

8. Tenemos sentimientos por la marca, no por el escudo


Erramos al pensar que tenemos sentimientos hacia un elemento gráfico. Nuestros sentimientos responden siempre a lo que el elemento gráfico representa simbólicamente.

Por eso cuando un aficionado besa el escudo del Atleti, no está expresando efusividad hacia unas formas y colores bonitos sino hacia todo lo que el club representa (éxitos, recuerdos, deporte, competitividad…) ¿Qué más da el símbolo que lo represente? Los sentimientos son los mismos.

Expliquémoslo con una metáfora de cuento: si una bruja eliminase el color rojo del mundo y los transformarse en amarillo, ¿cambiarían sentimientos de los aficionados hacia el club? No lo creo. (Bravo al segundo tweet).

9. El diseño no es un ejercicio democrático


Nos guste o no, el diseño no es un ejercicio democrático. No le corresponde a la gente tomar decisiones de diseño con respecto a las marcas que consume. Corresponde únicamente a los directivos de las organizaciones, que son quienes las gestionan. Si usted quiere influir en las decisiones de diseño del Atleti, conviértase en diseñador y consiga que le encarguen el proyecto. O compre acciones de la compañía.

Los sentimientos de la afición deben adaptarse a las decisiones que tome la organización, como pueden ser fichar a un jugador, estrenar equipación o contratar a una determinada empresa de limpieza.

Por mucho sentimiento que tenga hacia la empresa, usted es un consumidor, no se le olvide.

El diseño no debe contentar a la masa. El equipo sí. La masa se identifica con los logros y los valores del equipo. El logo es únicamente la representación coyuntural de ese sentimiento. Responde a decisiones estratégicas de la compañía, como lo son cambiar las equipaciones, fichar a un jugador o reformar el estadio. Si tuviéramos que consultar a la afición para cada cambio, la organización sería imposible de gestionar.

10. En unos meses, nadie se acordará de esto


Ocurre siempre. Ocurrió con Instagram, con Google o con cualquier rediseño de cualquier equipo deportivo americano. A la gente le cuesta muchísimo aceptar los cambios. Pero si algo he comprobado en estos años es que pasados unos meses, todos los rediseños se asumen con naturalidad. Solo necesitan tiempo.

Así que invito a los fanáticos a que se tranquilicen, porque en unos meses, cuando vean a todos los jugadores enarbolar su nuevo logo, usted volverá a besarlo y a lucirlo con orgullo y ni se acordará de esta polémica.

11. Su hija de 10 años no lo hace mejor


Ridículamente simplista pensar que una niña de 9 años haría un mejor trabajo de rediseño. Que un ejercicio sea sencillo y lógico no quiere decir que el proyecto no haya sido desarrollado con profesionalidad.

Vasava son unos grandes expertos en diseño, con una trayectoria que demuestra su valía, y faltarles al respeto de esta manera solo demuestra ignorancia y zafiedad.

Comentarios en la página de Facebook de Vasava

12. No es solo un cambio de logo


Es importante entender que no se trata solo de un cambio de logo sino del desarrollo de todo un sistema visual cohesionado que fortalecerá a la marca en todos sus puntos de contacto, utilizando siempre las mismas tipografías, tonos de color, elementos gráficos… De esta manera se conseguirá proyectar una marca unificada, fuerte, capaz de competir en un mundo plagado de millones de estímulos visuales.

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