Allianz Arena ejemplo de reforma para San Mamés con 70.000 espectadores

El estadio actual, con 53.000 plazas y limitaciones urbanísticas, necesita crecer en vertical para responder a la demanda social rojiblanca

El nuevo San Mamés, inaugurado en 2013, cuenta con una capacidad de unas 53.000 localidades distribuidas en cuatro anillos. Su singular cubierta en voladizo y la fachada luminosa le han convertido en un referente arquitectónico, pero la parcela en la que se asienta entre la ría, Sabino Arana y el hospital limita cualquier expansión horizontal. El punto a favor: la cimentación y la estructura se diseñaron con margen para posibles ampliaciones futuras.

Estrategia de ampliación

La única salida pasa por crecer en vertical e interiormente. La propuesta técnica contempla un quinto anillo parcial o completo, en formato “bowl continuo”, con el que se ganarían entre 12.000 y 15.000 asientos. Además, la optimización de los anillos actuales permitiría liberar espacio para público general mediante la reconfiguración de palcos y zonas VIP. Otra opción es la instalación de gradas retráctiles en los fondos, acercando al público al terreno de juego y aumentando aforo.

Intervenciones estructurales y experiencia del aficionado

La cubierta debería elevarse y ampliarse con un sistema de anillos de compresión y tensores, similar al del Allianz Arena. También habría que reforzar los núcleos verticales ascensores, escaleras, rampas para garantizar evacuación en un estadio de 70.000 personas. Se plantean más aseos, bares, zonas de restauración y accesos para movilidad reducida, además de una mejora de la conexión con metro y tranvía. Urbanísticamente, se valora construir nuevas pasarelas hacia la ría y un “Sky Walk” panorámico en el anillo superior, abierto al público entre semana.

Fases de obra y viabilidad

El proyecto exigiría un estudio estructural detallado con modelo BIM, obras en fases para mantener la actividad deportiva y una elevación parcial de la cubierta antes de cerrar el bowl. El coste oscilaría entre 200 y 300 millones de euros, con un plazo estimado de 3-4 años. El resultado: un San Mamés con 70.000 localidades, manteniendo su carácter icónico y con un impacto monumental en Bilbao y en el fútbol español.