El Chelsea pierde 700 millones en un año: las cuentas que retratan el modelo Boehly

Los números del ejercicio hasta junio de 2025 reflejan el coste real de una apuesta sin red

El Chelsea lleva tres años construyendo un proyecto a golpe de talonario y las cuentas del ejercicio cerrado en junio de 2025 muestran la factura. La pérdida total del grupo HoldCo antes de impuestos alcanza los 700,8 millones de libras, frente a los 473,2 millones del año anterior. Después de impuestos, la cifra se ajusta a 689,7 millones. No es un tropiezo contable. Es el coste de un modelo que invierte a una velocidad que los ingresos no pueden absorber.

Una pérdida que se explica, pero no se disimula

La entidad que gestiona directamente el club, CFC Holdings, declaró una pérdida antes de impuestos de 262,4 millones de libras. El contraste con el ejercicio anterior es llamativo: en 2024 hubo un beneficio de 128,4 millones. La diferencia principal está en que el año pasado el club ingresó 198,7 millones por la venta de un hotel, un elemento extraordinario que distorsionaba la comparativa. Sin ese colchón, la foto real del negocio era ya entonces menos favorable de lo que parecía.

Los ingresos crecieron 22,4 millones respecto al año anterior, pero los costes de ventas y gastos administrativos subieron 117,4 millones. La brecha entre lo que entra y lo que sale se amplía. El principal responsable es la amortización e impairment de registros de jugadores, que refleja el enorme desembolso en fichajes de los últimos años. A eso se suma el aumento de la masa salarial y los costes derivados de procesos regulatorios, entre ellos el acuerdo de 26,5 millones de libras alcanzado con la UEFA en el marco del reglamento de sostenibilidad financiera.

La masa salarial sigue creciendo

La nómina del Chelsea pasó de 294,6 millones a 312,8 millones de libras en un solo año. Es un incremento de 18,2 millones en un club que ya tenía uno de los salarios agregados más altos de la Premier League. El crecimiento de la plantilla en número y en coste medio por jugador tiene una consecuencia directa en esta línea, y no hay señales de que la tendencia vaya a revertirse a corto plazo.

Mil millones en activos de jugadores

Los activos intangibles, que en el balance del Chelsea equivalen esencialmente al valor contable de los registros de jugadores, alcanzaron 1.050 millones de libras, frente a los 1.040 millones del ejercicio anterior. En el período se incorporaron fichajes por 305,5 millones, entre ellos Liam Delap, Mike Penders, Dário Essugo y Mamadou Sarr. Frente a eso, las amortizaciones e impairment consumieron 230,3 millones y la venta de registros con un valor neto contable combinado de 67,9 millones redujo también el total.

El beneficio neto por trading de jugadores fue de 57,9 millones, una cifra positiva pero muy alejada de los 152,5 millones obtenidos en 2024. Las ventas más relevantes del ejercicio fueron las de Conor Gallagher, Bashir Humphreys, Kepa Arrizabalaga y Ângelo. La capacidad del club para generar plusvalías sigue siendo real, pero cada vez es más difícil sostener el ritmo de inversión con lo que produce el mercado de salidas.

El agujero de BlueCo y Strasbourg

Más allá del club en sí, la estructura que lo engloba agranda la pérdida. BlueCo, la entidad propietaria, registró una pérdida neta después de impuestos de 619 millones de libras, frente a 402,6 millones en 2024. Antes de impuestos, la cifra es de 630,1 millones. La explicación oficial apunta a la inversión en el Chelsea masculino, en el Chelsea femenino y en el Strasbourg.

El club francés atraviesa una situación especialmente delicada. Su pérdida antes de impuestos fue de 65,8 millones de libras en el ejercicio, frente a 12,3 millones el año anterior. Los ingresos cayeron 24,2 millones, en parte por la reducción de los derechos televisivos y en parte por el cierre parcial del estadio durante parte del período. Una filial que en lugar de aliviar la estructura la presiona.

El Chelsea femenino, CFCW, declaró una pérdida de 17,1 millones antes de impuestos, el doble que los 8,4 millones del ejercicio previo. Los ingresos crecieron 9,8 millones, pero los costes operativos aumentaron 18,6 millones. Ni siquiera la valoración implícita que dejó la entrada de Alexis Ohanian como inversor cambia ese cuadro: su fondo 776 Chaos pagó 18,5 millones de libras por un 7,6% del capital, lo que valora al Chelsea femenino en 243,4 millones. Una valoración relevante, pero que no resuelve el déficit operativo.

Lo que vino después del cierre contable

Las cuentas se cierran en junio de 2025, pero el documento también recoge movimientos posteriores. Tras esa fecha, el Chelsea firmó 6 jugadores del equipo masculino por un coste inicial de 263,3 millones de libras y vendió 15 jugadores con una plusvalía conjunta de 31,8 millones. El club sigue comprando más de lo que vende en términos absolutos. La lógica del modelo no ha cambiado.

En el apartado de obligaciones pendientes, el balance recoge 23,3 millones en provisiones y diferimientos vinculados a litigios en curso, frente a 4,3 millones en 2024. De esa cantidad, 18 millones de libras corresponden al acuerdo con la UEFA por el reglamento de sostenibilidad financiera, cerrado durante el propio ejercicio.

Los números del Chelsea no son los de un club en quiebra. Son los de un proyecto que gasta a una velocidad que sus ingresos actuales no sostienen y que confía en que el valor futuro de lo construido justifique el déficit presente. Si esa apuesta sale bien, nadie recordará las pérdidas. Si no sale, 700 millones al año es un ritmo difícil de aguantar.