Demócratas de Nueva York exigen entradas más económicas para el Mundial 2026

Zohran Mamdani pide a la FIFA reservar un 15% de boletos con precios reducidos para residentes de la ciudad

El Mundial 2026 será histórico: 48 selecciones, 104 partidos y la gran final en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, a un paso de Nueva York. Sin embargo, el entusiasmo de los aficionados choca con la polémica sobre el alto coste de las entradas, que en algunos casos superan los 6.700 dólares.

El candidato demócrata a la alcaldía de Nueva York, Zohran Mamdani, ha lanzado una campaña para que la FIFA garantice la accesibilidad de los neoyorquinos al torneo. En su propuesta, pide que al menos un 15% de los boletos se reserven a precios reducidos para residentes locales. “¿Algún trabajador neoyorquino podrá realmente ver un partido?”, cuestionó en un video viral.

Críticas al modelo de precios dinámicos

El punto más polémico es la decisión de la FIFA de aplicar un sistema de precios variables en función de la demanda, similar al de aerolíneas u hoteles. Esto ha sido tachado de “explotación” por Mamdani y otros críticos, quienes temen que los aficionados locales queden fuera de la experiencia mundialista.

La FIFA ha defendido el modelo, alegando que refleja las “prácticas de mercado” de los países anfitriones. No obstante, confirmó que, como en otras ediciones, habrá boletos destinados a “categorías específicas de aficionados” a precios fijos, aunque todavía no se han detallado los criterios de acceso.

Entradas y reventa: un doble problema

Los precios anunciados oscilan entre 60 dólares en fase de grupos y los mencionados 6.730 en la final, cifras que podrían fluctuar al alza con el modelo dinámico. Además, Mamdani exige que se limite la reventa de entradas, como ya ocurre en México gracias a su legislación, pero no en Estados Unidos ni Canadá.

Metlife Estadio

Mundial y crisis del precio en Nueva York

El discurso de Mamdani conecta el debate sobre las entradas con un problema mayor: la crisis del costo de vida en la ciudad. Tras haber ganado las primarias con propuestas como congelar los alquileres y hacer gratis el transporte en autobús, el candidato sitúa ahora la lucha por un Mundial accesible en esa misma batalla.

La pregunta clave es si la FIFA aceptará introducir boletos asequibles para los neoyorquinos, en un torneo que promete ser el más grande y mediático de la historia, pero que corre el riesgo de alejar a la gente trabajadora del deporte más popular del planeta.