El duelo entre SD Eibar y Albacete Balompié terminó con victoria armera, pero la señal cayó veinte minutos y la indignación fue inmediata
La tarde tenía fútbol, tensión y un marcador ajustado. Lo que no tenía era imagen. A partir del minuto 72, el duelo entre SD Eibar y Albacete Balompié desapareció de televisión como si alguien hubiera bajado el interruptor. Ni gol, ni polémica, ni emoción: solo un apagón que desesperó a miles de aficionados.
El encuentro, correspondiente a la jornada 13 de LaLiga Hypermotion, terminó con triunfo local, pero el partido dejó una resaca más grande que el resultado. La polémica arbitral pasó a un segundo plano cuando los operadores dejaron a la afición escuchando el fútbol como en los años 90, pegados a la radio o a apps de marcador.
Lo más surrealista llegó después: mientras la imagen no regresaba para mostrar el juego, sí volvió para los anuncios oficiales de LaLiga y su campaña contra la piratería. Una bofetada al sentido común.
Cuatro aficiones sin partido: Eibar, Albacete, Huesca y Andorra sufrieron la caída de señal televisiva en plena jornada
No fue un fallo aislado ni un problema puntual de un campo concreto. La señal de televisión del Eibar – Albacete cayó… y también la del Huesca – Andorra. En este segundo caso, además, el marcador se movió sin que nadie pudiera verlo: se empató el partido mientras la pantalla seguía en negro.
En total, aficionados de cuatro equipos de la categoría se quedaron sin los últimos veinte minutos de sus partidos. Veinte minutos en los que puede pasar absolutamente todo: un gol, una expulsión, una jugada polémica, un fuera de juego, una revisión de VAR. Nada se vio. Nada se pudo revisar. Nada se pudo contar en directo.
Y eso duele, porque los seguidores pagan un servicio para ver fútbol. No para imaginarlo.
La ira se multiplica: la lucha antipiratería choca con un producto televisivo cada vez más caro y peor cuidado
El enfado viene acumulado desde hace tiempo. Abonos más altos. Suscripciones más caras. Paquetes repartidos en diferentes plataformas. Y ahora, partidos en directo que se apagan como si no importara. El contraste con la obsesiva campaña contra la piratería no pasó desapercibido: muchos aficionados vieron volver la señal solo para publicidad relacionada con esa lucha.
En redes, la reacción fue unánime: indignación, quejas y comparaciones durísimas con otros países donde el producto televisivo es estable, limpio y fiable. El mensaje repetido fue el mismo: “Si nos pedís pagar más, ofrecéis más. No menos”.
La imagen golpea de lleno al prestigio del campeonato. Porque cuando la señal se cae, no sufre solo la retransmisión: sufre la marca LaLiga, sufre la confianza del aficionado y sufre la sensación de profesionalidad del torneo. Y esta vez, la sensación fue de amateurismo.

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En Ipurúa hubo decisiones discutidas y un partido con tensión. Pero nada importa cuando la televisión, el gran músculo del espectáculo, desconecta. Muchos aficionados del Albacete Balompié se enteraron del final por la radio. Otros por redes. Otros por mensajes de amigos. Los tiempos cambian, pero el fútbol no puede permitirse retroceder treinta años por un fallo técnico.
Mientras en el césped todo seguía, fuera del estadio los seguidores se quedaban a oscuras, literalmente. La ironía fue cruel: la imagen regresó tarde, pero regresó para lo único que jamás falla… la publicidad.
El fútbol moderno puede discutirse, pero hay una verdad sencilla: un producto caro no puede ofrecer un servicio pobre. Y la afición lo dejó claro: “Menos campañas contra piratas y más cuidar a quienes pagan”.




