La estrategia de LaLiga y Cloudflare contra la piratería no funciona

La estrategia de Cloudflare fracasa y los números se disparan

Ni barridos masivos, ni notificaciones automáticas, ni amenazas legales. La estrategia de “barrido” de Cloudflare impulsada por LaLiga ha fracasado con estrépito. En apenas 18 meses se han registrado 26,2 millones de notificaciones contra intermediarios digitales por retransmisiones pirata de fútbol y otros eventos en directo.

El dato es aún más demoledor si se observa en perspectiva: en el primer semestre de 2025 hubo un 142% más de avisos que en todo 2024. La maquinaria antipiratería funciona a pleno rendimiento… pero la gente sigue conectándose igual. O más.

El elefante en la habitación: el precio

La explicación no está en los proxies ni en las VPN, sino en el bolsillo. Ver todo el fútbol en España cuesta más de 100 euros al mes. Un precio que convierte lo que debería ser ocio popular en un lujo para minorías. ¿Quién paga eso? Una élite de fieles, sí, pero no la masa. Y el resultado es evidente: si la gente siente que le cobran como por un Rolex cuando solo quiere un reloj, busca alternativas.

La paradoja es cruel: LaLiga combate como si la piratería fuese un crimen informático, cuando en realidad es un problema de modelo de negocio. Porque, como muchos aficionados repiten, si existiera una app simple, con todo el fútbol por 30 euros al mes, millones se apuntarían encantados, siempre que la señal no se corte en el minuto 90.

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Javier Tebas

¿Piratería o desobediencia de mercado?

LaLiga presenta sus cifras como si fueran una batalla perdida contra criminales digitales. Pero quizás la clave no esté en perseguir, sino en escuchar al consumidor. La piratería es también un voto de protesta: gente que quiere ver fútbol pero no acepta pagar un precio irracional.

El fútbol español se vende como un producto premium, pero la realidad es que se convierte en un producto inaccesible. Y mientras eso no cambie, no habrá barrido digital ni notificación masiva que pueda con el ingenio (y la paciencia) de un aficionado que solo quiere ver a su equipo jugar.