De dos parones dispersos a uno largo: selecciones con 16 días seguidos para hasta cuatro partidos oficiales
La FIFA ha decidido meter bisturí en el calendario internacional y lo ha hecho con una medida que marcará un antes y un después en la planificación de clubes y selecciones. A partir de la temporada 2026/27, los tradicionales parones de septiembre y octubre se fusionarán en una única ventana de 16 días, que irá del lunes 21 de septiembre al martes 6 de octubre. En ese lapso, las selecciones nacionales podrán disputar hasta cuatro partidos oficiales, concentrando en un solo bloque lo que antes se repartía en dos interrupciones.
El cambio no es menor. Significa que clubes y ligas se ahorrarán un parón adicional en pleno arranque de temporada, ganando continuidad en la competición doméstica. Sin embargo, también implica que los futbolistas internacionales afrontarán viajes más largos y una carga de partidos intensa en menos tiempo. Una concentración de esfuerzos que, para los entrenadores de clubes, será como apretar una tuerca hasta que el metal se deforme: se gana ritmo en liga, pero se multiplica el desgaste físico de sus estrellas.
Ventajas para ligas y clubes, riesgos para los jugadores
La unificación del parón resuelve una queja histórica de muchos clubes europeos: las interrupciones constantes de septiembre y octubre rompían dinámicas y provocaban regresos con jugadores lesionados o fatigados. Ahora habrá más semanas limpias para desarrollar las ligas sin interrupciones.
Pero la contrapartida es evidente. Con cuatro partidos en apenas dos semanas, las selecciones estirarán al máximo a sus futbolistas, que regresarán con apenas días de margen para reintegrarse en la rutina de clubes. Si ya era habitual hablar del “virus FIFA”, ahora la amenaza puede ser aún mayor, pues los internacionales llegarán de un maratón comprimido que exigirá rotaciones inmediatas.

Una medida que encaja en el nuevo fútbol global
La FIFA justifica la medida en la búsqueda de “eficiencia” y “reducción de desplazamientos”. El argumento es que, al concentrar viajes y partidos en una sola ventana, se rebaja el impacto ambiental y logístico. Además, el ajuste encaja con el calendario cargado que se avecina tras la ampliación del Mundial a 48 equipos y la nueva Champions de 36 clubes.




