La Champions reparte casi tres veces más que Europa y Conference juntas y asegura millones sin tocar balón
El nuevo curso europeo arranca con un formato renovado y un botín económico sin precedentes. La UEFA estrena en 2025/26 la liga de 36 equipos en Champions, Europa y Conference, y con ella un reparto televisivo que alcanzará los 3.500 millones de euros. De esa suma, la Champions se lleva el 74% del pastel (2.500M), casi triplicando lo que reparten la Europa League (565M) y la Conference (285M) juntas. El mensaje es nítido: el dinero, como el prestigio, sigue concentrado en la cima.
Un formato de liga y un mercado inflado
La Champions deja atrás los grupos clásicos y apuesta por una fase de liga con ocho partidos por club, todos contra rivales distintos. Los ocho mejores pasan directos a octavos, mientras que del 9º al 24º tendrán que jugar un playoff de acceso. Los últimos, del 25º al 36º, caen al vacío: ya no hay consuelo de Europa League. El nuevo sistema busca más partidos de cartel, más televisores encendidos y, en consecuencia, más millones en circulación.
El reparto refleja esa lógica. En Champions y Europa League, un 27,5% va directo por participación, un 37,5% depende del rendimiento deportivo y un 35% responde al valor histórico y al mercado televisivo. En la Conference, en cambio, se refuerza la igualdad: 40% participación, 40% resultados y 20% valor. La traducción práctica es evidente: un club con pedigrí histórico cobra mucho antes incluso de marcar su primer gol.

Inglaterra manda, España resiste, Francia agradece
La distribución deportiva también marca el terreno. Inglaterra rompe récord con nueve clubes europeos, España se queda con cinco, Alemania e Italia con cuatro y Francia con tres uno de ellos el PSG, vigente campeón. Cada país refuerza su cuota de escaparate y de millones. Y aquí está la trampa elegante del sistema: los grandes cobran más por historia y mercado, lo que les permite fichar mejor, ganar más partidos y, por tanto, seguir cobrando más. Una rueda que gira sola.
El resultado es un fútbol europeo aún más polarizado. La Champions se convierte en un banquete reservado, mientras la Europa League y la Conference parecen mesas auxiliares, con menor prestigio y mucho menos dinero. El negocio televisivo asegura ingresos descomunales, incluso antes de que se juegue el primer minuto. Y la brecha entre gigantes y aspirantes, como siempre, se paga en euros antes que en goles.




