El Baltika inicia los trámites de licencia UEFA y abre la puerta al regreso del fútbol ruso a las competiciones europeas de clubes

El club de Kaliningrado habría comenzado los papeleos para recibir partidos de torneos UEFA, lo que podría indicar que varios clubes rusos han iniciado el proceso de reincorporación para la temporada 2026-27 tras cuatro años de exclusión

El FC Baltika Kaliningrado habría dado los primeros pasos formales para obtener la licencia UEFA necesaria para participar en competiciones europeas de clubes. El movimiento, si se confirma, no solo afecta al club de Kaliningrado, sino que podría ser la señal de que el fútbol ruso en su conjunto ha comenzado los trámites para solicitar su reincorporación a la Champions League, la Europa League y la Conference League de cara a la temporada 2026-27.

Cuatro años de exclusión

La UEFA suspendió a los clubes y selecciones rusas de todas sus competiciones en febrero de 2022, tras la invasión a gran escala de Ucrania, una decisión avalada posteriormente por el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS). Desde entonces, clubes históricos como el CSKA Moscú, el Zenit San Petersburgo, el Dinamo Moscú, el Lokomotiv Moscú o el Spartak Moscú han quedado fuera del calendario europeo, compitiendo únicamente en competiciones nacionales y en la alternativa que ha tratado de construir la UEFA asiática (AFC) o en torneos propios de la zona.

Para el Baltika, que no participa en competiciones europeas desde hace 28 años, la operación tiene además una dimensión histórica propia: sería su regreso al fútbol continental después de casi tres décadas.

Lo que implica la solicitud de licencia

El proceso de licenciatura UEFA para clubes es técnico y administrativo. Incluye requisitos sobre infraestructura estadio, situación financiera del club, cumplimiento de normativas de control económico y ausencia de deudas con jugadores, entrenadores y administraciones públicas. Que el Baltika haya iniciado ese proceso es una señal formal de intención, aunque no garantiza ni la aprobación de la licencia ni la decisión política de la UEFA de readmitir a los clubes rusos.

Esa decisión política es el factor determinante y el más incierto. La UEFA ha vinculado la suspensión de Rusia a la situación del conflicto en Ucrania, y cualquier readmisión requeriría un acuerdo político o un cambio de circunstancias que el organismo considerara suficiente para levantar la sanción. La Federación Rusa de Fútbol ha explorado opciones alternativas, incluyendo una posible integración en la AFC, aunque ninguna ha llegado a materializarse de forma definitiva.

El impacto económico de cuatro años fuera de Europa

La exclusión de los clubes rusos de las competiciones UEFA ha tenido un coste económico significativo. El Zenit y el CSKA, los clubes rusos con mayor presencia histórica en Europa, han perdido en estos cuatro años los ingresos de participación en fase de grupos de Champions y Europa League, que en su caso podían superar los 20 millones de euros por temporada entre derechos de participación, primas por resultados y coeficiente UEFA. La pérdida acumulada en cuatro temporadas para el conjunto del fútbol ruso de élite se estima en cientos de millones de euros en ingresos europeos no percibidos.

Una eventual reincorporación en 2026-27 reactivaría esos flujos de ingresos y devolvería a los clubes rusos al mercado de traspasos europeo con mayor capacidad de atracción para jugadores de nivel internacional.

Un proceso que será largo y políticamente complejo

El inicio de los trámites por parte del Baltika es un indicador, no una certeza. La UEFA deberá pronunciarse sobre si las condiciones para la readmisión están dadas, y esa decisión implicará negociaciones con la Federación Ucraniana de Fútbol, que se ha opuesto firmemente a cualquier regreso ruso mientras el conflicto armado continúe. El proceso político es más complejo que el administrativo, y la solicitud de licencia del Baltika puede quedarse en un trámite sin consecuencias inmediatas si el organismo europeo no modifica su posición.

Lo que sí confirma el movimiento es que desde el lado ruso existe voluntad formal de reintegración y que los clubes no están esperando pasivamente a que la situación cambie, sino que empiezan a preparar el terreno administrativo para estar listos si la ventana política se abre.