Un año atrás brillaba en Champions, hoy su valor de mercado se hunde de 15 a 6 millones de euros
La historia reciente del Girona FC es un carrusel vertiginoso: de saborear la gloria con una clasificación histórica para la Champions League a hundirse en la última plaza de LaLiga en apenas unos meses. Y entre los nombres que mejor simbolizan ese vaivén aparece Iván Martín. El centrocampista, que hace nada era considerado uno de los motores creativos del equipo de Míchel, hoy arrastra una caída tan pronunciada como la del propio club. Su valor de mercado, que alcanzó los 15 millones de euros en pleno auge, se ha reducido a menos de la mitad: seis millones.
El contraste es brutal. Donde antes despertaba el interés de equipos como Athletic o Villarreal, hoy las miradas se desvían hacia otros perfiles más fiables. No es que Iván Martín haya perdido su talento —la calidad técnica sigue ahí, intacta—, pero la confianza y la dinámica pesan tanto como un control fallido en el centro del campo. Y en Montilivi, las malas dinámicas se han convertido en rutina.
De la cima europea al sótano de la tabla: un giro con consecuencias
El curso pasado Girona tocó el cielo. Futbolistas como Savinho, Aleix García o el propio Iván Martín se revalorizaron en un equipo que jugaba de memoria. Pero el fútbol, caprichoso y cruel, castiga rápido los descensos de forma. Esta temporada, tras salvarse por los pelos en el ejercicio anterior, el equipo de Míchel ha arrancado como colista y sin rumbo.
El bajón colectivo ha arrastrado a individualidades. Iván Martín, llamado a ser uno de los líderes en la medular, no ha conseguido mantener la frescura ni la continuidad que lo convirtieron en referencia. Su desplome en el mercado refleja esa tormenta perfecta: menor rendimiento, dudas sobre su impacto en partidos decisivos y un entorno que se ha convertido en arena movediza.

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Una calidad indiscutible en busca de confianza perdida
Pese a todo, quienes lo han seguido de cerca saben que Iván Martín no se ha convertido de golpe en un futbolista irrelevante. Su toque, su visión y su capacidad para enlazar líneas siguen siendo virtudes poco comunes en LaLiga. El problema es otro: confianza, regularidad y el peso psicológico de cargar con un equipo en caída libre.
El Girona necesita que recupere su mejor versión para escapar del pozo; él necesita un contexto que no lo condene al señalamiento constante. Una especie de círculo vicioso en el que, si no aparece una chispa, ambos seguirán perdiendo valor, puntos y credibilidad.
Hoy Iván Martín no es el jugador de 15 millones que maravillaba en la Champions, pero tampoco debería resignarse a ser la sombra de sí mismo. El balón, como siempre, tendrá la última palabra.




