Un banquillo en llamas y un proyecto que no despega
El Real Zaragoza vive horas bajas. Cada partido sin victoria se convierte en un clavo más en el ataúd del proyecto de Gabi Fernández, un técnico que nunca ha terminado de consolidar un esquema ni de convencer a la grada de La Romareda. La situación es insostenible y el primer damnificado será, salvo giro inesperado, el propio entrenador. En paralelo, el director deportivo Txema Indias ya mueve fichas y perfila candidatos para reactivar un equipo que amenaza con descolgarse.
Borja Jiménez, la opción que gana enteros
Aunque Pitu Abelardo sonó con fuerza en los primeros compases de la crisis, el nombre que más peso ha ganado en las últimas horas es el de Borja Jiménez. El técnico abulense viene de firmar una etapa dorada con el Leganés: ascenso a Primera División en 2024 y primer título de Segunda en la historia del club pepinero. Actualmente sin equipo, su perfil convence a Indias por su capacidad de construir proyectos sólidos y su reciente experiencia en la élite.
Jiménez, que ha recibido propuestas en las últimas semanas, no ha dado todavía el “sí” a nadie. Pero el reto de reflotar a un histórico como el Zaragoza podría seducirle, sobre todo ante la urgencia blanquilla por un golpe de timón inmediato.
Luis Carrión, la alternativa silenciosa
El otro nombre que figura en la libreta de Txema Indias es el de Luis Miguel Carrión. El técnico catalán, que arrancó la temporada pasada al frente de Las Palmas, se quedó sin banquillo en octubre y desde entonces espera una nueva oportunidad. Su paso por Oviedo dejó huella y se le considera un entrenador capaz de generar proyectos competitivos si se le da continuidad.
Para Carrión, Zaragoza sería una plataforma de relanzamiento y para el club, un perfil de trabajo más pausado pero con capacidad de ilusionar. No es la opción prioritaria, pero sigue viva en la agenda.

Tres caminos, una sola urgencia
El Zaragoza, atrapado entre la paciencia agotada y la necesidad de resultados, se asoma a un cruce de caminos. Abelardo aporta veteranía, Jiménez ofrece presente inmediato y Carrión simboliza la reconstrucción con método. Pero más allá del nombre elegido, el club necesita algo más que un técnico: un proyecto que devuelva a La Romareda la ilusión de volver al escaparate de Primera.
Porque, como bien saben los blanquillos, cambiar de entrenador es fácil. Lo difícil es que ese cambio traiga consigo victorias.




