UD Almería prepara sus operaciones de fichajes de invierno

El UD Almería afronta seis jornadas y medio partido decisivos antes del mercado invernal en plena búsqueda de estabilidad competitiva

La recta final de la primera vuelta llega para el UD Almería con una mezcla de urgencia, planificación y emociones cruzadas tras un tramo de temporada que ha exigido más resiliencia que brillo. Quedan seis jornadas más la segunda mitad pendiente ante el AD Ceuta y cada punto cuenta como si fuera oro. El club no solo pelea por mantener ritmo competitivo: también acelera decisiones de mercado que condicionarán la segunda vuelta. En ese cóctel, el equipo de Rubi encara un tramo que definirá su posición real en la categoría y su hoja de ruta 2026.

El contexto viene marcado por un episodio que sacudió al fútbol modesto: la suspensión en el descanso ante el AD Ceuta tras el fallecimiento de un aficionado de 73 años en el Alfonso Murube. Un golpe emocional que dejó la noche a medias y el calendario desajustado, con media hora decisiva por disputarse cuando las fechas ya escasean.

El club estudia salidas clave y la llegada de un delantero centro para corregir su déficit goleador de la primera vuelta

Mientras el balón sigue rodando, la dirección deportiva del UD Almería, con Mohamed El Assy y João Gonçalves al frente, diseña un mercado de invierno que apunta a cambios concretos. Dos nombres están sobre la mesa para salir: Ibrahima Koné y Lucas Robertone, futbolistas que no han logrado asentarse ni ofrecer el impacto esperado en una categoría que castiga cualquier falta de continuidad.

Al mismo tiempo, el club considera imprescindible incorporar un delantero centro puro que complemente y alivie la responsabilidad del joven Thalys, único ‘9’ específico en la plantilla. La dirección deportiva entiende que el gol no espera, y que las decisiones de enero pueden marcar la diferencia entre pelear por la zona alta o quedar atrapado en la turbulencia clasificatoria.

La hoja de ruta, por tanto, pasa por mover ficha en cuanto se abra el mercado. Pero antes de llegar a ese punto crítico, el equipo debe sobrevivir a un ciclo de partidos que puede alterar cualquier planificación.

Tres partidos en casa, tres salidas complejas y medio encuentro pendiente marcan un calendario que pondrá a prueba al UD Almería

El tramo final de 2025 presenta un puzzle exigente. El Estadio de los Juegos Mediterráneos será escenario de tres citas de peso ante Cádiz CF (16 de noviembre), SD Huesca (29 de noviembre) y Burgos CF (14 de diciembre), encuentros que pueden elevar la confianza o acentuar las dudas. La afición sabe que estos duelos son vitales: el equipo necesita hacerse fuerte en casa para sostener cualquier aspiración ambiciosa.

A ello se suman tres desplazamientos incómodos: CD Leganés (22 de noviembre), FC Andorra (6 de diciembre) y una visita a Málaga CF, aún sin fecha definitiva. En paralelo, la segunda mitad pendiente ante el AD Ceuta seguirá flotando como un recordatorio permanente de que el calendario está comprimido y no perdona.

El cierre del año será en La Rosaleda, mientras que 2026 arrancará con un Almería–Granada de máxima tensión, un duelo que puede tener aroma de partido bisagra según la clasificación que el equipo logre amarrar en este sprint.

En definitiva, el UD Almería afronta semanas decisivas donde los puntos, las decisiones deportivas y la gestión emocional se entrelazan como raras veces ocurre durante la temporada. Cada detalle pesará y cada jornada puede cambiar el relato.