El Athletic paga 8,3 millones brutos anuales a su portero frente a los 4,1 millones de la Real Sociedad, una diferencia de más de 4 millones que refleja cómo funciona la economía del fútbol moderno
Dos porteros españoles de primer nivel, dos clubes del norte con identidad muy marcada y una fotografía económica radicalmente distinta. Unai Simón y Álex Remiro representan la figura del guardameta fiable y dominante en LaLiga, pero sus contratos cuentan historias muy diferentes. La comparativa salarial para la temporada 2025-26 arroja un dato que llama la atención: Simón gana prácticamente el doble que Remiro.
Una brecha de 4,16 millones de euros anuales
Las cifras son contundentes. Álex Remiro percibe 4.170.000 euros brutos anuales con la Real Sociedad, lo que equivale a unos 80.192 euros brutos semanales y aproximadamente 347.500 euros mensuales. Unai Simón, por su parte, alcanza los 8.330.000 euros brutos anuales en el Athletic Club, con una retribución semanal de 160.192 euros brutos y mensual de cerca de 694.167 euros.
La diferencia anual entre ambos se sitúa en 4,16 millones de euros. Una distancia enorme si se tiene en cuenta que hablamos de dos guardametas de alto nivel compitiendo en la misma liga y en clubes que se miden habitualmente en los mismos torneos.
Lo que explica la distancia
Esa brecha no significa que uno rinda el doble que el otro sobre el césped. Refleja, más bien, cómo funciona hoy la economía del fútbol profesional. El salario no depende solo del rendimiento puro. Depende también del contexto del club, del peso del jugador en el vestuario, de su condición internacional y de su capacidad para representar una imagen de club a largo plazo.
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En ese sentido, Simón parte con ventajas evidentes. Su condición de internacional absoluto con la selección española, su liderazgo dentro del vestuario del Athletic y su peso institucional en el club elevan de forma natural su valor contractual. No se paga solo lo que hace cada domingo: se paga también la seguridad de futuro y la importancia estratégica del jugador dentro del proyecto.
Remiro, en cambio, ha construido su perfil desde la regularidad, la sobriedad y una evolución sostenida. No es un portero hecho desde la estridencia mediática, sino desde el rendimiento constante. Encaja muy bien con el perfil competitivo de la Real Sociedad, pero su dimensión mediática e institucional es algo menor que la de su homólogo en Bilbao.
Dos trayectorias con un denominador común
La comparativa tiene además un matiz narrativo que añade interés. El nombre de Remiro siempre aparece ligado a ese tránsito entre el Athletic y la Real Sociedad, un detalle con simbolismo propio cada vez que se miden los caminos de ambos clubes. Simón, por su parte, representa hoy algo más que un portero: es uno de los referentes de la selección española y una de las caras más reconocibles del Athletic en los últimos años.
Ninguno de los dos proyecta una figura extravagante ni excesivamente asociada al espectáculo. Ambos mantienen una imagen útil para marcas vinculadas al deporte, con un perfil competitivo, serio y estable que tiene valor comercial más allá de la viralidad. En el fútbol moderno, la credibilidad y el prestigio competitivo también cotizan. Y los dos lo tienen en abundancia.




