El nuevo San Siro costará €1.290M: Inter y Milan apuestan por equity y deuda bancaria

El mayor proyecto de la historia de los clubes milaneses: inversión, cifras y condiciones impuestas por el Ayuntamiento

¿Cuánto costará el nuevo San Siro? La respuesta ya está escrita en los documentos que Inter y Milan presentaron al Ayuntamiento de Milán: 1.290 millones de euros, un presupuesto que se convertirá en la mayor inversión de la historia de ambos clubes. El plan prevé financiar la obra a través de una combinación de capital propio (equity) y deuda bancaria, con préstamos tradicionales durante la construcción y la emisión de bonos a largo plazo, cuya devolución se cubrirá con los ingresos futuros del estadio.

El documento explica que el gasto total supone 1,5 veces el volumen de facturación anual conjunto de los dos equipos. Además, subraya la necesidad de que los costes de demolición y descontaminación del terreno no recaigan en exceso sobre las cuentas de los clubes, para no comprometer la viabilidad económica del proyecto.

El desglose del presupuesto

El presupuesto de 1.290 millones se distribuye así:

  • Comparto estadio: 811 millones (707 millones para el estadio y 104 millones para infraestructuras y urbanización)
  • Centro energético: 34 millones
  • Compra de terrenos: 204 millones (incluyendo impuestos)
  • Equipamiento del estadio: 75 millones
  • Soft costs (proyectos, licencias, honorarios): 160 millones
  • Créditos de carbono: 7 millones
    Total: 1.291 millones de euros

Condiciones adicionales: más asientos, menos margen

El presupuesto se ha disparado, explican Inter y Milan, por las exigencias municipales: aumento de aforo de 60.000 a 70.000 espectadores, recolocación del estadio y del túnel Patroclo, neutralidad de carbono y preservación de parte del viejo Giuseppe Meazza. Todo ello, sin recibir mayor aprovechamiento urbanístico que el ya contemplado en el plan vigente.

Los clubes señalan que el equilibrio entre costes y deuda será determinante para el éxito del proyecto: el nuevo estadio no solo debe ser un icono arquitectónico para Milán, sino también una fuente de ingresos que refuerce la competitividad de Inter y Milan en el fútbol europeo.