Un plan para que el Rayo siga en su barrio
La Comunidad de Madrid mantiene firme su objetivo de conservar el estadio de Vallecas como casa del Rayo Vallecano y evitar así un posible traslado impulsado por su presidente, Martín Presa. En un encuentro con medios españoles, el consejero de Cultura, Turismo y Deporte, Mariano de Paco, adelantó que se estudia ampliar el aforo del estadio actual entre 4.000 y 6.000 localidades, lo que situaría la capacidad en torno a los 20.000 espectadores.
La idea de un gran estadio de 40.000 asientos parece inviable, aunque la Comunidad reconoce que ese sería el deseo en un escenario ideal. Sin embargo, el planteamiento más realista es un aumento moderado que permita al club mantener su identidad y seguir vinculado al barrio de Vallecas, un factor clave para la afición.
Inversiones para garantizar el futuro inmediato
El consejero Paco Serrano recalcó que el Ejecutivo regional seguirá invirtiendo en las instalaciones para que el estadio “nunca más deje de estar a la altura de su uso”. De hecho, la Comunidad ya destinó 2,2 millones de euros para superar la Inspección Técnica de Edificios (ITE) y garantizar que el campo cumpliese con todos los requisitos para disputar la Conference League.
El pulso con la directiva del Rayo Vallecano
La intención de la Comunidad choca con los planes del presidente Martín Presa, que en más de una ocasión ha manifestado su deseo de construir un nuevo estadio fuera del barrio. Para el Gobierno regional, esa opción supondría romper con la historia y la identidad del club. “El club debería quedarse en Vallecas, porque es el Rayo Vallecano (…) lleva 100 años aquí y si quiere estar otros 100, puede estarlos”, afirmó Serrano en recientes declaraciones.

Un estadio de barrio con proyección europea
La modernización de Vallecas busca no solo retener al club, sino también adaptarlo a las exigencias del fútbol europeo. Con un aforo cercano a los 20.000 y mejoras estructurales, el estadio podría convertirse en un símbolo renovado del fútbol de barrio con proyección internacional. La clave estará en equilibrar la inversión pública con las expectativas de un club que atraviesa un momento de crecimiento deportivo y social, y cuya masa social defiende con fuerza seguir ligada a su histórico feudo.




