Una aprobación casi unánime con fecha límite en 2027
Hace catorce meses, el pleno del Ayuntamiento de València sorprendió a propios y extraños al aprobar casi por unanimidad la licencia urbanística que permite reanudar las obras del Nou Mestalla. PP, Compromís y PSPV coincidieron en desbloquear un proyecto estancado durante más de una década, estableciendo un plazo de 30 meses para que el nuevo estadio esté terminado en febrero de 2027, justo antes de las elecciones municipales.
El consenso institucional chocó de frente con el sentir mayoritario de la afición del Valencia CF, que exige la salida de Peter Lim por su gestión errática y por los incumplimientos acumulados en torno al nuevo coliseo.
Supervisión municipal y sospechas de incumplimiento
La licencia establece condiciones claras: no se admitirán interrupciones injustificadas y se impondrá la obligación de certificaciones mensuales verificadas por inspectores municipales. Sin embargo, el club replicó casi de inmediato que esas certificaciones no tienen carácter legalmente exigible, lo que alimentó la desconfianza.
Desde entonces, el avance visible en el esqueleto de la avenida de las Corts es mínimo, y la percepción ciudadana es que se repite el guion de promesas incumplidas. La duda persiste: ¿están siendo efectivas las inspecciones o el Valencia de Lim juega, de nuevo, con el margen institucional?

Una obra en riesgo y un club en venta
Para que el Nou Mestalla sea realidad en 2027, se deben alinear varias piezas frágiles: que el club aporte los fondos comprometidos, que se cumplan los plazos con rigor, que el Ayuntamiento fiscalice de verdad y que la transparencia sea absoluta. Entre esas obligaciones figura la financiación del polideportivo de Benicalap, con un coste de 11,27 millones de euros, pendiente todavía de resolverse.
Mientras tanto, crecen las certezas de que el club está en venta, aunque ello no exime a Peter Lim de cumplir con los acuerdos firmados. El valencianismo, marcado por una década de engaños, teme que el Nou Mestalla vuelva a quedar atrapado en un espejismo.




