Una hoja de ruta marcada por la burocracia
José María del Nido Carrasco volvió a referirse este miércoles al nuevo estadio Ramón Sánchez-Pizjuán, un anteproyecto que el club presentó en diciembre de 2023 y que contempla una inversión de entre 300 y 350 millones de euros. Según los planes iniciales, las obras deberían comenzar el 1 de julio de 2026 y prolongarse durante dos años, obligando al equipo a trasladarse a La Cartuja mientras duren los trabajos.
El presidente sevillista aseguró que se está siguiendo una hoja de ruta clara, aunque reconoció que los plazos pueden dilatarse por cuestiones burocráticas. Actualmente, el club se encuentra en plena tramitación urbanística, paso imprescindible antes de encargar el proyecto básico y de ejecución.
Sin comparaciones con el Betis
Preguntado por la coincidencia de este proyecto con la remodelación que ya ha arrancado el Real Betis en el Benito Villamarín, Del Nido Carrasco fue tajante:
“No nos comparamos con el Betis ni con ningún otro club. No podemos marcar un plazo de inicio. Estamos pendientes de las resoluciones de los organismos públicos correspondientes”.
El dirigente insistió en que el Sevilla no pretende entrar en una carrera de plazos ni en comparaciones, sino en cumplir con el plan que ya tienen diseñado.

Un proyecto clave para el futuro del club
La transformación del Sánchez-Pizjuán es vista como una apuesta estratégica para aumentar los ingresos, modernizar las instalaciones y reforzar la imagen internacional del club. Aunque el proyecto sigue en pie y con respaldo institucional, las incertidumbres sobre los tiempos generan cierta inquietud en la afición.
Lo que está claro es que el Sevilla ya tiene marcada la dirección: un nuevo estadio que aspira a convertirse en motor económico y deportivo del club, aunque su puesta en marcha dependerá de la velocidad de la burocracia.




