De templos deportivos a motores culturales y económicos
Los estadios son gigantes dormidos: colosos que vibran apenas unas cuantas noches al mes y que, el resto del tiempo, permanecen en silencio. Sener, la ingeniería vizcaína, quiere cambiar esa lógica con Epigea, una solución tecnológica patentada que busca convertirlos en espacios versátiles, rentables y sostenibles.
El sistema introduce una cubierta móvil y retráctil capaz de proteger el césped y mantenerlo en condiciones óptimas sin apenas intervención humana. Esto abre la puerta a acoger conciertos, ferias o convenciones sin que la actividad deportiva se resienta, multiplicando las posibilidades de uso y el retorno económico.
Integración discreta y modular
Uno de los puntos fuertes de Epigea es su adaptabilidad arquitectónica. El sistema puede instalarse tanto en estadios nuevos como en existentes, ocultándose tras gradas inactivas sin afectar ni la visibilidad ni la experiencia del aficionado.
Además, es modular y escalable, lo que significa que puede ajustarse a diferentes tamaños y geometrías de estadio sin alterar el diseño original. Una tecnología que no impone, sino que se mimetiza.

Del Bernabéu a San Mamés: innovación con sello vasco
Sener ya había dado un golpe de efecto con Hypogea, el sistema de césped retráctil implementado en el Santiago Bernabéu. Ahora, Epigea supone un paso más ambicioso: no solo cuidar el césped, sino transformar el estadio en un recinto multifuncional.
La compañía ha anunciado la instalación de un piloto en San Mamés, junto al Athletic Club, para monitorizar y optimizar el rendimiento del campo bilbaíno. Un laboratorio real que anticipa lo que puede ser el futuro de los grandes estadios: templos deportivos de fin de semana y palacios culturales de lunes a viernes.
En definitiva, Epigea es más que una tecnología: es un modelo de ciudad, de economía y de espectáculo. Una apuesta para que los estadios dejen de ser gigantes dormidos y se conviertan en hubs vivos y multifuncionales.




