Otra vez lesionado, otra vez cuatro semanas de baja: el Athletic paga su sueldo y España disfruta de su mejor versión
El déjà vu eterno
En Bilbao ya nos sabemos el guion de memoria: Nico Williams se rompe con el Athletic, se recupera en Lezama como si estuviera en un balneario cinco estrellas… y reaparece, milagrosamente, con la selección española. El año pasado ya vivimos el sainete con la Nations League. Este año, la secuela se estrena en Turquía: minuto 43, mano al abductor, otra vez KO.
Un mes fuera… y dos millones menos
Los médicos hablan de cuatro semanas de baja. Traducido al lenguaje de Ibaigane: unos 2 millones de euros que pierde el Athletic en un mes entre sueldos, amortización de fichaje y el coste deportivo de no contar con uno de sus jugadores franquicia en partidos clave como el debut en Champions ante el Arsenal. Y todo para que, cuando vuelva a estar disponible, la Roja lo reciba con alfombra roja.

El peaje emocional
El Athletic paga nómina, fisios, rehabilitación y pone el gimnasio; la selección disfruta del sprint y el regate. Orgullo nacional para unos, hartazgo local para otros. Porque a ojos de la afición, Nico parece un profesional con dos jefes: uno que paga y otro que manda.
La grada ya no disimula la ironía: “Nico trabaja para la selección, y el Athletic se limita a ser su mutua privada”. Una percepción que escuece, sobre todo cuando la diferencia entre estar o no estar se mide en millones… y en puntos europeos.




