El foco en el dinero desaparecido
La FIFA sigue muy de cerca las novedades en torno al caso Negreira, después de que Javier Enríquez Romero, hijo del exvicepresidente del Comité Técnico de Árbitros, declarara ante la jueza que él solo cobraba 70.000 euros anuales por informes arbitrales. Una cifra muy alejada de los 8,4 millones de euros que el FC Barcelona abonó a su padre durante 17 años. La gran incógnita que también se hacen en Zúrich es: ¿dónde fue a parar el resto del dinero?
El malestar de la FIFA con España
El organismo que preside Gianni Infantino ya mostró señales de desconfianza al no incluir árbitros españoles de campo en el pasado Mundial de Clubes, situando al arbitraje nacional a la cola de Europa. A la FIFA no le tiembla la mano con los casos que huelen a corrupción, y percibe como una condena tibia la reacción de las instituciones españolas. Ni la Federación ni LaLiga han tomado medidas para limpiar la imagen del estamento arbitral, a pesar de que el pago millonario está acreditado.

La carta del Código Ético de la FIFA
Mientras que en España el caso quedó prescrito, la FIFA dispone de un arma legal que podría reabrirlo: su Código Ético establece hasta 10 años para investigar sobornos y corrupción, sin prescripción para las sanciones. Esto significa que, una vez la jueza Alejandra Gil dicte resolución, el organismo internacional podrá actuar.
El papel del Consejo Superior de Deportes (CSD) y de su exdirector general, Albert Soler, también queda en entredicho, ya que, según se apunta, conocía los hechos y no denunció a tiempo. En cambio, la FIFA ha tomado buena nota de las palabras de Negreira Jr. y de que los 8,4 millones no se destinaron a informes arbitrales, sino a otros fines que la justicia española está todavía tratando de esclarecer.




