Las acciones de Puma se disparan un 18% tras conocerse el interés de Adidas y la posible venta de la familia Pinault
Las especulaciones sobre una posible adquisición de Puma por parte de Adidas han generado un auténtico terremoto en el mercado. El origen de estas informaciones está en un informe de Bloomberg y en las declaraciones del inversor Roy Adams, cofundador de la firma estadounidense Metronuclear, que aseguró que Puma está “en estado de emergencia” y que una fusión con Adidas sería “la mejor opción” si su directiva no consigue revertir la situación.
La reacción bursátil fue inmediata: las acciones de Puma han subido hasta un 18%, reflejo de que los inversores creen posible un movimiento de este calibre. Por ahora, ni Adidas ni Puma han hecho comentarios oficiales, pero la noticia ha devuelto al primer plano una rivalidad empresarial con más de 70 años de historia.
Un precedente con Reebok y el dilema del fútbol
El precedente más cercano es la compra de Reebok por Adidas en 2005, una operación que acabó en un fracaso parcial: bajo el paraguas de Adidas, Reebok perdió protagonismo en el deporte y fue redirigida al fitness para no competir directamente con la matriz.
En el caso de Puma, el escenario es distinto. Ambas marcas compiten de tú a tú en el fútbol profesional y en el estilo de vida deportivo. Adidas patrocina a Real Madrid, Manchester United y Arsenal, mientras que Puma viste a Manchester City, AC Milan y Borussia Dortmund. Además, en el mercado de botas, los modelos Predator, Copa y F50 convivirían con los Future, Ultra y King de Puma, creando un catálogo inigualable y un plantel de jugadores patrocinados sin precedentes.
La gran incógnita sería si Adidas permitiría a Puma mantener su identidad competitiva o si correría el riesgo de repetir el error de Reebok, limitando sus líneas para evitar canibalización interna.

La reconciliación imposible de los Dassler
Más allá de lo financiero, la noticia tiene una enorme carga simbólica. Adidas y Puma son las herederas de una fractura familiar: tras la Segunda Guerra Mundial, los hermanos Adolf (“Adi”) y Rudolf (“Rudi”) Dassler rompieron su relación personal y fundaron fábricas rivales en la misma localidad de Herzogenaurach, dividiendo durante décadas al pueblo entero en dos bandos.
Una fusión no solo supondría el mayor acuerdo de la industria deportiva en lo que va de siglo: también pondría fin, al menos en términos empresariales, a la rivalidad más amarga y longeva de la historia del deporte y la moda.



