La hoja de ruta de un mercado que exige un salto competitivo en LaLiga
Mateu Alemany encara su primer mercado estival al frente de la planificación del Atlético de Madrid con un objetivo cuantificado: al menos cinco fichajes importantes. El director deportivo lo verbalizó en Radio Marca y la ejecución pasa por reconfigurar la masa salarial antes de cada alta. La prioridad es liberar espacio en el límite salarial que impone LaLiga para inscribir refuerzos.
Los despachos del Metropolitano asumen que el plantel necesita un salto de calidad real en todas las líneas: lateral izquierdo, central, centrocampista, dos atacantes de banda y un delantero. A esa estructura se añade el heredero de Griezmann, un perfil con talento y peso ofensivo que Simeone considera irrenunciable para mantener el techo competitivo en España.
Cucurella, Bernardo Silva y la condicionante salarial que marca cada operación
El lateral izquierdo es una urgencia. Marc Cucurella gusta, pero el Chelsea no pondrá facilidades y su ficha actual complica el encaje sin una desinversión previa. En el centro de la defensa, los movimientos dependerán de salidas con contrato, mientras Joao Gomes sigue en la lista de mediocentros que oxigenen una zona castigada por las lesiones.
Bernardo Silva es el sueño para el ataque. Su experiencia y capacidad para decidir partidos encajan en el vacío que dejará Griezmann, pero el Barcelona también le ha puesto el foco. El Atlético tendrá que moverse con rapidez si quiere evitar una puja que dispare la operación. La amortización contable de un fichaje de ese perfil exigiría varias salidas con plusvalía inmediata.
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El caso Nico González está sobre la mesa. La opción de convertir su cesión en propiedad interesa, siempre que se rebajen las condiciones fijadas con la Juventus. Una venta de Julián Álvarez, que el club sigue viendo como muy improbable, lo cambiaría todo: inyectaría liquidez suficiente para atacar objetivos de primer nivel sin tensionar el límite salarial.
Por ahora, la misión es reforzar sin romper el equilibrio financiero. Alemany insiste en que el plan es ambicioso pero sostenible: construir una plantilla más larga, física y competitiva sin disparar la masa salarial que LaLiga controla con la Regulación de Sostenibilidad Financiera.




