El espejismo del resultado positivo: dependencia total del mercado de fichajes
El Deportivo Alavés cerró el ejercicio 2024/25 con un beneficio neto de apenas 212.159 euros. La cifra representa un margen del 0,3% sobre unos ingresos totales de 61.100.000 euros. El dato oculta una realidad estructural: sin los 15.100.000 euros generados por plusvalías en ventas de jugadores, el club habría registrado pérdidas millonarias. La actividad ordinaria no sostiene el equilibrio contable.
Los ingresos por televisión alcanzaron 43.900.000 euros. Suponen el 72% del total. Una concentración extrema que compromete cualquier escenario de descenso. Los patrocinios aportaron 11.200.000 euros. Los abonados generaron 4.800.000 euros. La taquilla apenas sumó 1.100.000 euros. El matchday en Mendizorroza no supera el 10% de la facturación total. El club depende de fuentes externas para cuadrar las cuentas.
Masa salarial contenida pero lastrada por un coste financiero estructural de 3,3M
Los gastos de personal ascendieron a 42.100.000 euros. La plantilla deportiva absorbe 30.800.000 euros. La ratio sobre ingresos se sitúa en el 69%. Aparenta control. Los otros gastos de explotación suman 25.800.000 euros. La amortización de jugadores ronda los 6.000.000 euros. El lastre invisible llega del resultado financiero: 3.300.000 euros negativos. Un coste fijo anual que drena margen operativo ejercicio tras ejercicio. La deuda impone su factura antes de llegar al resultado final.
Deuda de 126,9M y patrimonio neto de 25,7M: cinco euros de terceros por cada euro propio
El balance del Deportivo Alavés refleja una deuda total de 126.900.000 euros. Las entidades financieras concentran 33.700.000 euros. La deuda por fichajes alcanza 7.800.000 euros. Los otros acreedores suman 12.800.000 euros. La partida más abultada corresponde a otros pasivos financieros: 72.600.000 euros. El patrimonio neto se limita a 25.700.000 euros. Por cada euro propiedad del club, existen cinco euros financiados por terceros. La Regulación de Sostenibilidad Financiera de LaLiga tolera esta estructura siempre que el equipo milite en Primera División.
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Los vencimientos a largo plazo ascienden a 70.000.000 euros. De esa cantidad, 63.900.000 euros superan los cinco años. El calendario ofrece oxígeno. El problema inmediato se concentra en el fondo de maniobra: 35.500.000 euros negativos. Las obligaciones a corto plazo superan con creces los activos líquidos disponibles. La liquidez no cubre las exigencias más próximas sin recurrir a nueva financiación.
Flujo operativo negativo y caja menguante: el club quema 6,7M en su actividad recurrente
Los flujos de caja desnudan la tensión de tesorería. El flujo operativo arroja 6.700.000 euros negativos. La actividad recurrente consume caja. El flujo de inversión drena otros 27.300.000 euros. La variación de caja neta fue de 3.900.000 euros negativos. El Deportivo Alavés compensó el déficit con flujos de financiación: 43.400.000 euros en cobros frente a 14.400.000 euros en pagos. Esos 43.400.000 euros no proceden del negocio. Corresponden a préstamos, refinanciaciones y otras estructuras financieras. El modelo funciona con oxígeno externo permanente.
La dependencia del mercado de fichajes se ha convertido en un pilar estructural. Las plusvalías por traspasos no representan un ingreso extraordinario (son una necesidad contable recurrente). El límite salarial que fija LaLiga obliga a mantener este equilibrio precario. Cualquier temporada sin ventas significativas desencadena un déficit inmediato. El EBITDA del club apenas genera colchón para absorber imprevistos.
Sostenibilidad condicionada a la permanencia: el descenso activaría un colapso financiero inmediato
El modelo del Deportivo Alavés es sostenible pero exigente. Funciona en Primera División apoyado en tres vectores: ingresos televisivos de 43.900.000 euros, plusvalías recurrentes por 15.100.000 euros y financiación externa por 43.400.000 euros. La pérdida de categoría desmantelaría los tres pilares simultáneamente. Los derechos audiovisuales se desplomarían. El valor de mercado de la plantilla se contraería. El acceso al crédito se restringiría. La deuda neta se volvería inmanejable con ingresos de Segunda División.
La estructura actual recuerda a otros casos de clubes de perfil medio-alto en LaLiga que basculan entre la estabilidad aparente y el riesgo sistémico. La RSF actúa como supervisor (pero no como garantía). El Deportivo Alavés se ha especializado en un equilibrio de precisión quirúrgica donde cada euro cuenta. El beneficio de 212.159 euros certifica que la línea se mantiene (por ahora).
El margen de maniobra para 2025/26 dependerá de la capacidad del club para generar nuevas plusvalías sin debilitar la masa salarial competitiva. La ecuación exige vender caro, comprar barato y amortizar con inteligencia. El fondo de maniobra negativo de 35.500.000 euros seguirá exigiendo refinanciaciones periódicas. La permanencia en Primera no es un objetivo deportivo (es una condición de viabilidad financiera).


