Obras a ritmo de 190 obreros y el equipo en descenso: la paradoja del nuevo estadio del Real Zaragoza

El Ibercaja Romareda avanza con celeridad hacia su inauguración en 2027-28 con una inversión de 124,5 millones en esta fase, mientras el club lucha por evitar el descenso a Primera RFEF, la categoría más barata en el alquiler del nuevo recinto

El Ibercaja Romareda se construye a buen ritmo. Las obras del nuevo estadio del Real Zaragoza, previsto para estrenarse en la temporada 2027-28, avanzan con una media de 190 trabajadores en obra que subirán a 200 este mes. El bowl ya se distingue en el campo y las gradas ganan altura con rapidez. El plazo total es de 132 semanas para completar una construcción valorada en 124,5 millones de euros en esta fase, la mayor inversión en infraestructura deportiva en Aragón en las últimas décadas.

La paradoja es llamativa: mientras el estadio sube piedra a piedra, el equipo que lo va a habitar pelea por evitar el descenso a Primera RFEF, la quinta categoría del fútbol español. Si ese descenso se consuma, el Real Zaragoza estrenaría su flamante nuevo estadio no en Segunda División, sino en una categoría semiprofesional donde los ingresos por derechos televisivos son mínimos y la asistencia media es sensiblemente inferior.

124,5 millones de inversión: quién paga y cómo

La obra del Ibercaja Romareda es financiada por el Ayuntamiento de Zaragoza y el Gobierno de Aragón, que son los propietarios del suelo y del proyecto, con el Real Zaragoza como inquilino del nuevo recinto. El modelo es similar al de otros estadios municipales en España: la administración pública construye y el club paga un alquiler en función de su uso y categoría.

Ahí es donde la situación deportiva cobra relevancia económica directa. El alquiler que pagaría el Real Zaragoza por el nuevo estadio varía según la categoría en la que compita. En Primera RFEF, la cuota sería sensiblemente más barata que en Segunda División, lo que reduce los ingresos que el proyecto genera para las arcas municipales y complica la amortización de la inversión pública en el corto plazo.

El contexto de los estadios en España

La situación del Romareda se enmarca en un momento de intensa actividad constructiva en infraestructura deportiva en España y Europa. El Brighton acaba de confirmar el primer estadio exclusivo para fútbol femenino de Europa con 10.000 plazas, mientras que la FIFA exige a Sevilla mejoras en la conexión ferroviaria a La Cartuja para mantener su sede en el Mundial 2030. En ese ecosistema, el Ibercaja Romareda representa un proyecto de escala media pero de gran trascendencia local, donde la inversión pública de 124,5 millones debe rentabilizarse con un inquilino que, idealmente, compita en la máxima categoría posible.

Los plazos y el calendario deportivo

Las 132 semanas de plazo total de la obra apuntan a una inauguración en el verano de 2027, justo a tiempo para la temporada 2027-28. El Real Zaragoza tendrá que resolver en los próximos meses su situación deportiva para saber en qué categoría competirá cuando cruce por primera vez las puertas del nuevo estadio. La cuenta atrás corre en paralelo en ambos frentes: en la obra y en el campo.