Dos metodologías opuestas chocan en el debate económico del ascenso a Primera División: KPMG cifra el impacto global en 254 millones para Santander mientras investigadores de Las Palmas y Baleares concluyen que el turismo no se mueve
El Racing de Santander lidera la Segunda División y sueña con un ascenso a Primera que se resiste desde 2011-12. La pregunta que flota alrededor de esa posibilidad no es solo deportiva: ¿cuánto vale económicamente para Santander subir de categoría? La respuesta depende de a quién se le pregunte y qué variables se midan.
KPMG: 254 millones de impacto para Santander
La herramienta de análisis económico desarrollada por KPMG para LaLiga estima que el fútbol profesional genera un impacto equivalente al 1,44% del PIB de cada territorio. Aplicando esa metodología al caso del Racing de Santander, el ascenso a Primera División supondría un impacto económico de 254,88 millones de euros para Cantabria.
El modelo de KPMG contempla tres niveles de impacto. El directo recoge la actividad generada por el propio club y los agentes vinculados al fútbol profesional. El indirecto mide las transacciones derivadas de la demanda de bienes y servicios intermedios. El inducido analiza el efecto del consumo asociado a las rentas generadas por el empleo creado. El mismo modelo cifró el impacto del ascenso del Elche en 326,38 millones y el del Real Oviedo en 387 millones para Asturias.
Los datos de LaLiga sobre gasto de aficionados refuerzan la diferencia entre categorías: el desembolso medio de los aficionados visitantes en Primera División es de 219 euros por persona, frente a 192 euros en Segunda. El 61% del gasto total de aficionados en el fútbol profesional español corresponde a equipos de Primera.
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El estudio universitario: ningún efecto sobre el turismo
Frente a ese escenario, un trabajo académico impulsado desde las Universidades de Las Palmas y Baleares llega a una conclusión radicalmente diferente. Tras analizar 106 ciudades españolas y 28 ascensos a LaLiga entre las temporadas 2005-06 y 2018-19, cruzando datos de pernoctas del INE con cada ascenso, los investigadores concluyen que el impacto en el turismo es nulo o estadísticamente irrelevante.
«La diferencia entre las ciudades afectadas por el ascenso y las no afectadas no varía en la temporada del ascenso», resume el estudio. Ni el número de turistas ni la duración de la estancia cambian de forma significativa. «No gastemos más dinero público con la excusa de atraer turismo cuando tu equipo ascienda, porque no lo conseguirá», sentencia Juan Luis Jiménez, coautor del trabajo.
El estudio alerta además sobre los 30 millones de euros que las administraciones han destinado en varios años a contratos con clubes para el fomento del turismo, cuestionando su rentabilidad real.
La clave de la discrepancia: qué se mide
Las dos conclusiones no son necesariamente contradictorias: miden cosas distintas. El estudio universitario se centra exclusivamente en el turismo y las pernoctaciones. El modelo de KPMG analiza el impacto económico global del club, incluyendo empleo, recaudación fiscal, proveedores y toda la cadena de valor asociada al fútbol profesional.
El propio antecedente del Mundial de Vela de Santander ilustra los riesgos de sobreestimar el impacto turístico de los eventos deportivos: el estudio previo estimó 37,18 millones de impacto, pero la auditoría posterior del Consejo Superior de Deportes reveló un déficit real de 316.548 euros sin contar infraestructuras como la Duna de Zaera, que costó 4,4 millones y ha resultado una ruina de mantenimiento.
El Racing ya genera valor antes del ascenso
Lo que no está en debate es que el Racing ya ha construido un modelo económico relevante desde la categoría de plata. Su tienda oficial factura 3 millones de euros anuales con una estrategia de marca basada en identidad local y canal digital que ha multiplicado por seis sus ventas online en dos temporadas. El ascenso ampliaría ese modelo, pero la base ya está construida. El contraste con el impacto del descenso en clubes como el Sevilla, que perdería entre 30 y 40 millones anuales en derechos televisivos, ilustra el valor real de la categoría más allá del turismo.




