Riquelme abre la puerta al naming del Bernabéu solo si lo aprueban los socios

La soberanía de los socios como candado estatutario y el umbral económico que fija el directivo

Enrique Riquelme, vocal de la Junta Directiva del Real Madrid, ha abierto una rendija inédita sobre la posibilidad de incorporar un naming right al estadio Santiago Bernabéu. La condición: una contraprestación que modifique la realidad financiera del club. La decisión, en todo caso, no recaería en el consejo. «Esto sería decisión de los socios», ha subrayado.

La declaración delimita dos candados. El primero, económico. El segundo, estatutario. Cualquier modificación del nombre del estadio que afecte a la denominación Santiago Bernabéu requiere aprobación de la Asamblea General de Socios Compromisarios. El Real Madrid es una asociación deportiva sin ánimo de lucro. Los socios ostentan la soberanía sobre los símbolos del club.

Qué significa «cambiar la realidad»: deuda, ingresos y el precedente del nuevo Bernabéu

La expresión no es retórica. El Real Madrid arrastra una deuda neta que, según las cuentas anuales del ejercicio 2023-2024, se situó en torno a 800 millones de euros tras la financiación de la remodelación del estadio. El servicio de la deuda principal más intereses consume anualmente una partida relevante del presupuesto de explotación.

El estadio reformado genera ingresos crecientes por eventos, hospitality y explotación comercial. Pero el músculo financiero del Santiago Bernabéu como activo de naming es limitado precisamente porque no ha estado en el mercado. El club nunca ha comercializado el nombre del recinto. Riquelme introduce ahora un matiz: solo se valoraría si la oferta alcanza una magnitud capaz de transformar la estructura de ingresos.

El valor de mercado del nombre y los referentes internacionales

El mercado de naming rights en el fútbol europeo ofrece referencias. El Etihad Stadium del Manchester City reporta aproximadamente 20 millones de euros anuales. El acuerdo del Allianz Arena del Bayern Múnich se sitúa en una horquilla similar. El Spotify Camp Nou del FC Barcelona se estima en torno a 8 millones de euros por temporada.

Para «cambiar la realidad», el umbral tendría que superar ampliamente esas cifras. Una oferta que cubriera íntegramente el servicio anual de la deuda estimado por encima de los 55 millones de euros o que financiara una porción sustancial de la masa salarial deportiva alcanzaría ese calificativo. El listón es alto. Deliberadamente.

La restricción societaria: por qué Riquelme no puede decidirlo solo

El matiz no es menor. Riquelme ha dejado claro que «no lo podría hacer solo». La estructura jurídica del Real Madrid impide que el presidente o la junta directiva dispongan unilateralmente del nombre del estadio. Se necesitaría convocar una asamblea y someter la propuesta a votación. El socio decidiría si el apellido del estadio se comparte con un patrocinador.

La fórmula tampoco está definida. El directivo habla de «introducir un naming al nombre Santiago Bernabéu«, no de sustituirlo. Eso apunta a un formato compuesto: Santiago Bernabéu [Marca] o viceversa. El legado de la denominación histórica se preservaría. La cuestión es si algún patrocinador está dispuesto a pagar una cifra transformacional por un formato híbrido que mantiene el nombre original en primer plano. El mercado dictaminará.

La declaración de Riquelme no cierra ninguna puerta pero fija condiciones precisas. La oferta debe ser transformacional. La decisión, exclusiva de los socios. El Santiago Bernabéu no está oficialmente en venta, pero por primera vez un directivo del Real Madrid ha verbalizado el precio de entrada a la negociación.