Ibercaja rechaza accionariado del Real Zaragoza

La entidad mantiene el patrocinio del estadio con pagos escalonados por categoría

El consejero delegado de Ibercaja Banco, Víctor Iglesias, ha descartado de forma tajante cualquier participación en el accionariado del Real Zaragoza tras el descenso a Primera RFEF. «Con nosotros que no cuenten», sentenció durante un encuentro con medios este martes. La entidad financiera aragonesa no se implicará en la gestión del club ni en la reconstrucción de su proyecto deportivo.

Patrocinio blindado: 500.000 euros en Primera RFEF y hasta 2 millones en Primera

Iglesias argumentó que Ibercaja carece del conocimiento necesario para administrar un club de élite. «No tenemos ni idea de cómo gestionar adecuadamente clubes deportivos de élite, no es nuestra especialidad, no aportamos valor», afirmó. El directivo instó a los propietarios actuales a asumir la responsabilidad y, si fuera preciso, «reforzarse con otros socios». Puso como ejemplo al Deportivo de La Coruña, que tras caer a Primera RFEF ha conseguido regresar a Primera División.

El respaldo de Ibercaja al nuevo estadio permanece inalterable. La entidad mantiene el acuerdo de naming rights por una década, tanto en el recinto modular provisional como en el futuro Ibercaja Romareda. Los pagos varían según la categoría: 500.000 euros en Primera RFEF (con prórroga del convenio), 1 millón en Segunda División y 2 millones en Primera. «Estaríamos encantados de poder pagar esa cifra», declaró Iglesias en referencia al tramo más alto.

El consejero delegado expresó su deseo de que la estancia en la tercera categoría sea breve. Confió en que el equipo regrese al fútbol profesional antes de que el convenio se extienda demasiado. Destacó que Zaragoza, como cuarta ciudad de España, y un club con la historia y el respaldo social del Real Zaragoza merecen «un estadio de primera» y confió en un pronto retorno a la élite.

Iglesias calificó la situación de «muy negativa para la ciudad y para los ciudadanos de Zaragoza». Mostró su tristeza por ver a un club con ese palmarés fuera de las categorías profesionales. Recordó que la antigua Romareda era una instalación «muy vetusta» y que la nueva infraestructura responde a «una necesidad evidente». El banco aragonés circunscribe su papel al patrocinio, sin entrar en la gestión accionarial ni en la toma de decisiones deportivas. La construcción del estadio sigue su curso con financiación pública del Ayuntamiento de Zaragoza.