El encaje táctico que explica el interés blue
Xabi Alonso ha puesto el foco en Antonio Blanco para reconstruir la medular del Chelsea. El centrocampista del Deportivo Alavés, de 25 años, representa un perfil que escasea en Stamford Bridge: orden táctico, criterio posicional y capacidad para equilibrar sin estridencias. Según ha podido saber futbolfinanzas.com, el técnico tolosarra lo considera una pieza de estructura para la temporada 2026-2027.
La operación se movería en el entorno de los 10 millones de euros. Una cifra que, en el contexto actual del mercado, convierte el movimiento en una oportunidad de bajo riesgo para un club que ha desembolsado más de 600 millones de libras en derechos de adquisición de jugadores durante los últimos tres ejercicios.
Valor neto contable y margen de plusvalía para el Alavés
Blanco aterrizó en Mendizorroza sin coste de traspaso tras desvincularse del Real Madrid. Su valor neto contable en los libros del Alavés es prácticamente nulo. Cualquier ingreso por traspaso se traduciría en plusvalía contable casi en su totalidad. Los 10 millones estimados representarían un impacto directo y limpio en la cuenta de resultados del club vitoriano.
El Real Madrid podría tener derechos de formación o un porcentaje de futura venta, mecanismos habituales en las salidas negociadas de canteranos. El desglose concreto no ha trascendido. El contrato del jugador con el Alavés se extiende hasta 2027, lo que otorga al club cierto control negociador, pero sin margen para dilatar una decisión sin riesgo de devaluación del activo.
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Perfil financiero: bajo coste, alta previsibilidad
El Chelsea necesita afinar su política de fichajes tras varios ejercicios con ratios de amortización disparados. Incorporar a un jugador con un coste de adquisición de 10 millones permite diluir el impacto contable a 2 millones anuales en un contrato de cinco temporadas. Una carga insignificante en comparación con los 120 millones que el club destinó a Enzo Fernández o los 60 millones por Marc Cucurella.
Blanco no llega como solución mediática. Llega como recurso de equilibro para una plantilla que acumula talento ofensivo pero carece de anclajes tácticos fiables. Su masa salarial actual en Vitoria no supera los 2 millones de euros brutos anuales. Duplicar esa ficha en Londres no tensionaría en absoluto el límite salarial del conjunto blue.
El Alavés afronta semanas de presión negociadora. Perder a su líder silencioso supondría un quebranto deportivo relevante. Pero 10 millones por un activo a coste cero, con dos años restantes de contrato, es un escenario que pocos clubes de LaLiga pueden rechazar sin analizarlo a fondo.




