La UEFA aprueba el nuevo reglamento de control económico y de multipropiedad

El texto, vigente desde junio de 2026, redefine qué actividades comerciales computan como ingreso válido y endurece los requisitos de transparencia en la gobernanza de los grupos multipropiedad

El Comité Ejecutivo de la UEFA ha aprobado la edición 2026 del UEFA Club Licensing and Financial Sustainability Regulations. El nuevo marco regulatorio, que entrará en vigor el 1 de junio de 2026, no reformula los pilares del control económico europeo. Introduce una precisión quirúrgica sobre los márgenes interpretativos que varios clubes habían aprendido a explotar en los últimos ejercicios. La Regulación de Sostenibilidad Financiera gana filo en dos frentes: el tratamiento contable de los activos extra-calcísticos y la transparencia en las estructuras de propiedad.

La modificación con más carga simbólica apunta directamente al caso Chelsea. El club londinense, controlado por Todd Boehly y Clearlake Capital, vendió dos hoteles adyacentes a Stamford Bridge a una sociedad vinculada a la propiedad. La operación, permitida por la normativa de la Premier League, mejoró artificialmente los ratios de sostenibilidad ante la UEFA. El reglamento 2026 blinda ese resquicio al distinguir de forma taxativa entre actividades «related to the club» y «not related to the club».

Dentro del perímetro admitido, con condiciones, entran conciertos en el estadio, hoteles anexos al recinto, restaurantes con marca del club, gimnasios o espacios comerciales directamente conectados a la entidad. Quedan excluidos de forma expresa los negocios no estrictamente vinculados a la actividad futbolística: promoción inmobiliaria, casinos o establecimientos minoristas independientes. La enmienda corta de raíz las operaciones infra-grupo diseñadas para inflar los ingresos computables sin actividad económica real ajena al propio conglomerado propietario.

Multipropiedad: el artículo 64 amplía el foco del beneficiario final a toda la cadena de gobernanza

El Artículo 64 cambia de título y de ambición. Abandona la referencia exclusiva a la «ultimate controlling party» para abrir un capítulo completo sobre «Ownership and governance». Los clubes deberán identificar no solo al beneficiario efectivo último, sino a todos los sujetos con responsabilidad en la gobernanza (órganos administrativos, directivos y de supervisión). Además, tendrán que comunicar cualquier modificación societaria relevante producida entre el cierre del balance y la presentación de la documentación ante la UEFA. La medida impacta de lleno en los conglomerados multi-club: City Football Group, INEOS, BlueCo o Red Bull quedan bajo un escrutinio más denso.

El paquete normativo incluye otras precisiones técnicas. Se actualizan las reglas contables sobre permutas de jugadores para no penalizar operaciones consideradas genuinas. Se ajusta el cálculo del squad cost ratio. Se incorporan obligaciones médicas nuevas (seguro sanitario para futbolistas, formación anti-dopaje para la primera plantilla). La UEFA revisa también los criterios de atenuación de sanciones para clubes eliminados en rondas preliminares y recolocados en competiciones de menor rango. Todo suma en una misma dirección: menos margen interpretativo, más trazabilidad en los números.