El estadio Hassan II alcanza el 40% de obras con €1000M de coste

La amenaza marroquí al Bernabéu: 5.000 obreros trabajan ya en el coloso de Casablanca

El estadio Hassan II de Casablanca ha alcanzado el 40% de ejecución, según confirmó Soussi Yassir, director general adjunto de la Agencia Nacional de Equipamientos Públicos de Marruecos, durante la primera visita de medios internacionales a las obras. El recinto, con capacidad para 115.000 espectadores, se erige como el principal competidor del Santiago Bernabéu y del Camp Nou por albergar la final del Mundial 2030.

Actualmente 5.000 obreros trabajan en la construcción. La previsión de la agencia pública marroquí es duplicar esa cifra hasta alcanzar un mínimo de 10.000 trabajadores en el pico de la obra. Todas las empresas implicadas son de capital marroquí. La fecha de finalización prevista es diciembre de 2027.

Tres estadios en uno: 9.000 plazas de hospitality como gran baza ante la FIFA

El diseño del estadio, a cargo del estudio Oualalou + Choi en colaboración con Populous, divide el aforo en tres niveles diferenciados: 22.600 localidades en el anillo inferior, 30.600 en el intermedio y 62.000 en el superior. El dato diferencial para la candidatura marroquí son las 9.000 plazas de hospitality y zonas VIP y VVIP, un volumen sin precedentes en ningún estadio mundialista.

Tarik Oualalou, arquitecto del proyecto, subraya que la intervención «va más allá del propio estadio». El plan contempla una zona metropolitana completa con autopista y conexión ferroviaria entre Casablanca y Rabat. El recinto se ubica en un área forestal, a medio camino entre ambas ciudades.

1.000 millones de coste y la baza de un estadio nuevo frente al Bernabéu

El coste de construcción declarado asciende a 1.000 millones de euros. La dirección del proyecto defiende que la inversión responde a una lógica de legado posterior al torneo. «Esto no es Qatar«, afirmó Yassir. «Hay que dejar un legado. Todo el mundo cuando ve el proyecto queda impresionado. También la FIFA«.

El argumentario marroquí ante la FIFA se apoya en dos pilares. El primero, la flexibilidad de un recinto de nueva construcción frente a estadios ya edificados como el Bernabéu. El segundo, la capacidad de incorporar desde el origen todas las exigencias técnicas del organismo: el estadio dispondrá de oficinas permanentes para la FIFA y zonas específicas para sus necesidades operativas. El Bernabéu, pese a su posición de favorito, compite contra un proyecto diseñado a medida del regulador mundial.