Enrique Riquelme presenta su decálogo electoral para el Real Madrid

El aval de los 187 millones que ninguna entidad nacional ha querido firmar

El Artículo 40 de los Estatutos del Real Madrid es quirúrgico. Exige un preaval bancario por el 15% del presupuesto de gastos, que en el presente ejercicio asciende a 187 millones de euros. La garantía debe emitirla una entidad registrada en el Banco de España y respaldarse con el patrimonio personal del candidato. Enrique Riquelme no ha conseguido que ningún banco doméstico apruebe su operación. Ni Santander, ni BBVA, ni el resto de entidades de referencia han superado el análisis de riesgo sobre su patrimonio. La candidatura ha tenido que recurrir a Scotiabank (Canadá) y Andbank (Andorra).

El montaje se articula con un contraaval de la filial española de Andbank: el banco andorrano emite la garantía principal y la sucursal en España la refrenda ante el club. La Junta Electoral decidirá si lo admite, pero el mecanismo vacía la función del precepto estatutario. Un presidente del Real Madrid gestiona un presupuesto consolidado de 1.100 millones de euros y negocia contratos con interlocutores que exigen solvencia acreditada en el sistema financiero doméstico.

Un decálogo con diez guiños al accionariado social

Mientras la banca mide su crédito, Riquelme despliega un programa de diez medidas dirigidas al cuerpo electoral. La primera es una garantía estatutaria: el club será siempre 100% propiedad de los socios. Blindaje expreso frente a cualquier tentación de apertura accionarial. La segunda introduce un mecanismo de presión económico-deportiva: reducción del 50% de la cuota de socio hasta que el equipo vuelva a ganar la Champions. Una promesa que vincula la tesorería del club al rendimiento en Europa. El resto del decálogo aborda la gestión de abonos y la relación con la masa social. Riquelme propone una lista de espera pública y transparente para nuevos abonos, un sorteo ante notario para 10.000 nuevos abonos entre socios y la apertura del cupo de socios para madres y hermanos de los actuales miembros.

Incluye también un plan de cesión de abonos que facilite la transmisión temporal sin perder la titularidad, un sistema de venta preferencial para socios no abonados y la agrupación de abonos familiares para evitar la dispersión de localidades. Completa el decálogo la atención preferente al socio veterano y la recuperación del evento del 25º aniversario de los socios. Un programa que apela al voto sentimental del madridismo histórico mientras la Junta Electoral examina la letra pequeña del aval extranjero.