El plan económico-deportivo que desafía la continuidad de Florentino Pérez
Enrique Riquelme ha elevado la temperatura electoral del Real Madrid con una ofensiva que combina ambición deportiva y reestructuración del modelo de gestión. El presidente de Cox Energy aseguró en la Cadena COPE que tiene acuerdos avanzados para incorporar a dos futbolistas de primer nivel si gana las elecciones. También afirmó tener cerrados a un entrenador y a un director deportivo, figuras que alterarían el presidencialismo tradicional del club.
El candidato alicantino evitó confirmar nombres. Dejó una pista calculada: uno de los refuerzos será un internacional español que dispute el Mundial de 2026. Preguntado por Rodri Hernández, Riquelme no negó la posibilidad. La ambigüedad es táctica. Dispara la especulación sin comprometer una operación que, de existir, requeriría un desembolso solo asumible mediante una reestructuración de la masa salarial y plusvalías por ventas.
El aval de 160 millones que ya está sobre la mesa
El plan deportivo se sostiene sobre una arquitectura financiera que Riquelme ya ha empezado a construir. Santander y BBVA denegaron el aval personal exigido por el artículo 41 de los estatutos: el 15% del presupuesto de gastos. Con un presupuesto en el entorno de los 1.100 millones de euros para el ejercicio 2025-2026, la garantía bancaria supera los 160 millones de euros. Dos entidades internacionales, cuya identidad no ha trascendido, sí han emitido el aval. La documentación está lista para su presentación formal.
El rechazo de la banca doméstica revela una evaluación de riesgo que trasciende la capacidad patrimonial teórica del empresario. La exigencia de un aval personal e irrevocable funciona como filtro económico real: obliga al candidato a comprometer patrimonio propio como contrapartida ante el club. Riquelme ha sorteado el obstáculo con respaldo extranjero.
Lee también
Director deportivo y entrenador: el giro estructural
La incorporación de un director deportivo quebraría el modelo presidencialista vigente desde 2009. Riquelme aseguró que el técnico elegido ya tiene equipo de trabajo y que el acuerdo se cerró antes de presentar oficialmente su candidatura. La promesa de un internacional español como bandera inicial busca compensar un dato que el propio candidato calificó de inaceptable: la ausencia de representación madridista en la convocatoria de España para el Mundial.
El calendario electoral aprieta. Cada exposición pública de Riquelme coloca su proyecto en el centro del debate y obliga a la candidatura de Florentino Pérez a responder en el terreno de los nombres propios. La incógnita no es solo si el plan convence al socio. Es si los acuerdos que el candidato dice tener cerrados pueden ejecutarse sin poner en riesgo el equilibrio competitivo y la sostenibilidad financiera de la entidad.




