Apollo controla el 100% de Atlético HoldCo y aleja al Atlético del Zaragoza

La consolidación de Apollo diluye la influencia de Gil Marín en proyectos externos

El Atlético de Madrid se distancia del Real Zaragoza. Fuentes del mercado apuntan a que la desvinculación del entorno rojiblanco va más allá de los consejeros Mariano Aguilar y Fernando López. La salida de Miguel Ángel Gil Marín del club aragonés ha ganado fuerza tras el descenso a Primera RFEF, consumado en junio de 2026. El movimiento encaja en la reestructuración accionarial que atraviesa la entidad madrileña.

El fondo estadounidense Apollo ha alcanzado el 100% de Atlético HoldCo, la sociedad que agrupaba las participaciones de Gil Marín, Enrique Cerezo y Ares Management. Hasta ahora, ese vehículo controlaba el 70,47% del Atlético de Madrid. La operación consolida a Apollo como propietario último de la mayoría accionarial del club. Gil Marín y Cerezo conservan funciones ejecutivas, pero su peso en la toma de decisiones estratégicas se ha diluido de forma considerable.

La prioridad de Apollo es la rentabilidad directa de cada activo vinculado al Atlético. La presencia en el Real Zaragoza —que incluía cesiones de jugadores, acuerdos comerciales y presencia en el consejo— no genera las sinergias que exige el nuevo dueño. La pérdida de categoría del conjunto maño acentúa ese desinterés: un club en tercera división carece de los ingresos televisivos y la exposición mediática que justificarían la alianza.

El descenso a Primera RFEF y la pérdida de atractivo estratégico

La caída del Zaragoza al fútbol no profesional reduce su valor como plataforma. El contrato de televisión se desploma, los patrocinios se revisan a la baja y el margen para generar plusvalías con futbolistas jóvenes se estrecha. Para un fondo como Apollo, habituado a inversiones con retorno medible, mantener un vínculo institucional con un club en Primera RFEF carece de encaje financiero.

La desvinculación del entorno colchonero incluye la salida de Aguilar y López del consejo zaragocista, pero fuentes consultadas por este periódico señalan que la retirada de Gil Marín es inminente. El consejero delegado del Atlético ha sido la figura que ha mantenido viva la conexión entre ambas entidades durante la última década. Su marcha simboliza el fin de una relación que se remonta a 2011 y que ahora pierde todo sentido estratégico.

Para el Real Zaragoza, la pérdida del respaldo rojiblanco supone un vacío institucional y económico en plena reestructuración tras el descenso. Sin ingresos de LaLiga y sin el paraguas del entorno del Atlético, el club aragonés afronta la próxima temporada con una solvencia debilitada y sin un socio industrial de referencia. La operación de limpieza accionarial en Atlético HoldCo deja al Zaragoza fuera del mapa de intereses.