De los 440 millones de la LOI a una propuesta inaceptable para los accionistas
La parte vendedora del Sevilla FC dio por rotas las negociaciones con Sergio Ramos tras la reunión del miércoles. El excentral rompió el acuerdo alcanzado hace dos semanas y presentó una nueva propuesta que reduce el valor de la operación a la mitad. Las condiciones, según ha podido conocer ElDesmarque, fueron calificadas de inaceptables por los accionistas.
El pacto inicial, sellado mediante una LOI (Letter of Intent), valoraba el 85% del capital social en 440 millones de euros. El desglose contemplaba 80 millones para una ampliación de capital, 290 millones destinados directamente a los accionistas y otros 70 millones para absorber la deuda neta estimada de la entidad. Era, sin discusión, la oferta más alta sobre la mesa.
Hace dos semanas, en las reuniones del Hotel Sevilla Center, se acordó el pago al contado de ese importe. Siete días después se concedió un aplazamiento. Ramos se comprometió entonces a aportar las garantías de pago y a asumir las pérdidas generadas hasta la firma definitiva. Ese compromiso se quebró el miércoles.
Nuevo actor, nueva estructura y un control accionarial que diluye a los vendedores
Sergio Ramos acudió a la cita con un interlocutor distinto. Five Eleven Capital, representada hasta ahora por Martín Ink, desaparece como inversor principal. En su lugar, Roberto Álvarez, abogado especializado en derecho deportivo, ejerce de representante de una familia mexicana que lideraría el proyecto junto al camero. Five Eleven Capital permanecería, según Ramos, con un rol de asesoramiento.
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La propuesta sobre la mesa transforma por completo la estructura de la operación. El montante total se reduce a 220 millones de euros. De esa cifra, 120 millones se destinarían a una ampliación de capital urgente, con la que el grupo comprador controlaría inicialmente el 42% del club. Los 100 millones restantes se abonarían a los accionistas por un 18% adicional mediante una oferta pública sin especificar qué paquete accionarial se adquiriría. Con el 60%, Ramos y sus socios controlarían la SAD sin necesidad de lanzar una OPA. El capital remanente quedaría prácticamente sin valor de mercado.
La oferta es inferior a la que presentó en su momento el grupo de Antonio Lappí y Fede Quintero, que ni siquiera fue atendida por las familias representadas en el consejo de administración. La sensación entre los vendedores es de haber perdido cinco meses de negociación. Sin embargo, otros inversores, que habían mostrado desconfianza hacia la propuesta de Ramos, ya han reactivado su interés. La ampliación de capital sigue siendo la condición innegociable. El reloj corre.




