El dilema financiero del Atlético: liberar masa salarial sin debilitar al ataque
La Juventus de Turín ha intensificado los contactos por Alexander Sorloth ante la necesidad de cubrir la salida de Dusan Vlahovic. El delantero noruego, de 30 años, aparece como una opción realista desde el punto de vista económico (su tasación ronda los 25 millones de euros según Transfermarkt) y tácticamente compatible con lo que busca Luciano Spalletti: un rematador de área con presencia física y capacidad para castigar centros laterales.
El Atlético de Madrid afronta la operación con el foco puesto en la generación de plusvalías. Sorloth aterrizó en el Metropolitano en el verano de 2024 por 32 millones de euros. Con una amortización contable lineal sobre un contrato de cuatro temporadas, su valor neto contable al cierre del ejercicio 2025-26 se sitúa en torno a los 16 millones. Una venta por 25 millones reportaría una plusvalía próxima a los 9 millones, cifra nada desdeñable para un club que necesita liberar masa salarial y financiar refuerzos.
La llave Nico González y las restricciones de tesorería de la Juventus
Desde Italia apuntan a que Nico González, actualmente cedido por el club turinés en el Atlético, podría ser la pieza que equilibre la ecuación. La Juventus no dispone de liquidez inmediata. La ausencia de ingresos procedentes de la UEFA Champions League condiciona su capacidad de maniobra, y cualquier desembolso exige antes activar salidas que generen caja.
Incluir a González en la negociación permitiría al Atlético consolidar al argentino en propiedad sin un nuevo esfuerzo de tesorería, mientras la Juventus recibiría al delantero que necesita sin disparar su deuda neta. La estructura más probable pasaría por una permuta con compensación económica menor (el valor de mercado de González también se mueve en la franja de los 25 millones según la tasación de Transfermarkt) y un posible ajuste mediante variables por rendimiento.
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El margen de negociación, no obstante, favorece al Atlético. Simeone valora a Sorloth como pieza diferencial desde el banquillo (promedió 0,7 goles por cada 90 minutos disputados en LaLiga esta temporada) y el club no está obligado a vender. La Juventus deberá acelerar sus desinversiones si quiere formalizar una oferta vinculante antes de que el mercado se cierre.




