El plan de cesión que activa el Barcelona para oxigenar el centro del campo
Marc Casadó saldrá cedido del FC Barcelona este verano. El centrocampista de 22 años necesita minutos tras una temporada con presencia residual en el primer equipo. La dirección deportiva azulgrana ha activado la fórmula de la cesión sin opción de compra: el club mantiene el control sobre un activo con contrato hasta 2028 y libera parcialmente una ficha que alivia, aunque sea de forma marginal, el límite salarial.
El Girona figuraba como destino prioritario. La cercanía geográfica, el estilo de juego y la experiencia del conjunto gerundense con futbolistas cedidos por el Barça convertían la operación en un encaje natural. El descenso a Segunda División del equipo de Montilivi ha descarrilado esa vía. El club azulgrana exige que Casadó compita en Primera División, única categoría donde su progresión resulta evaluable en condiciones reales de élite.
El Racing irrumpe con un encaje salarial viable y protagonismo garantizado
El Racing de Santander ha tomado la delantera. El regreso a Primera División catorce años después obliga a construir una plantilla competitiva con recursos limitados. La dirección deportiva cántabra busca perfiles de bajo coste y alto rendimiento potencial. Casadó encaja en esa hoja de ruta: llega sin coste de traspaso, con formación de élite en La Masia y con la motivación de demostrar que pertenece a la máxima categoría.
El reparto salarial será la clave de la negociación. El Racing asumiría un porcentaje de la ficha del jugador, mientras el FC Barcelona mantendría el resto. La estructura definitiva no ha trascendido, pero fuentes del mercado apuntan a que el club cántabro podría hacerse cargo de entre el 40% y el 60% del salario del centrocampista. Una operación de bajo riesgo financiero para ambas partes.
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Para Casadó, la cesión al Racing ofrece lo que Barcelona no puede garantizarle: titularidad. En El Sardinero encontraría un contexto de menor presión mediática pero con exigencia competitiva real. Su perfil como pivote, con buena lectura defensiva y capacidad para ordenar al equipo sin balón, resulta especialmente valioso para un recién ascendido que deberá sufrir en muchos tramos de la temporada 2026-2027.
El Barça no contempla una venta definitiva. El club mantiene la confianza en sus condiciones, pero la acumulación de efectivos en la medular hace inviable garantizarle minutos. La cesión protege el valor contable del jugador —su coste de adquisición es cero al ser canterano, por lo que cualquier plusvalía futura sería neta— y pospone la decisión sobre su futuro a 2027. Si Casadó rinde en Santander, regresará con un cartel distinto. Si no lo hace, el Barça habrá externalizado el riesgo de su desarrollo sin perder el control del activo.




