El portero ucraniano agota su paciencia y apunta a la Serie A
Andriy Lunin activa la operación. El guardameta del Real Madrid, con contrato hasta 2030, ha comunicado a la directiva su deseo de cambiar de aires. A sus 27 años y tras varias temporadas a la sombra de Thibaut Courtois, el internacional ucraniano considera que ha llegado el momento de liderar un proyecto desde la titularidad.
La renovación firmada hace meses blindó su valor de mercado, pero no resolvió el problema de fondo. Lunin quiere jugar. La oportunidad de suplir a Courtois durante la grave lesión del belga demostró que está preparado para la élite, pero el regreso del 1 al once lo devolvió al banquillo.
El Inter de Milán emerge como destino prioritario. El campeón de la Serie A busca un portero de garantías para iniciar un relevo generacional y ve en Lunin una oportunidad de mercado: experiencia, madurez, nula adaptación al fútbol italiano tras su paso por el máximo nivel europeo.
La baza económica: plusvalía casi neta para el Real Madrid
El factor financiero acelera la decisión. Lunin llegó al club en 2018 como una apuesta de futuro. Su coste de adquisición está prácticamente amortizado. Cualquier traspaso generaría una plusvalía contable casi limpia para el Real Madrid, que liberaría además una ficha en el límite salarial.
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El club blanco no ha tasado públicamente al jugador, pero fuentes del mercado sitúan la oferta del Inter por encima de los 20 millones de euros. La cifra exacta no ha trascendido. El margen de beneficio, en todo caso, sería máximo sobre un activo con valor neto contable reducido a la mínima expresión. La operación generaría un impacto contable positivo e inmediato.
La salida permitiría al Real Madrid ingresar una cantidad significativa sin afectar al núcleo competitivo. Al mismo tiempo, Lunin obtendría el estatus de titular indiscutible en un proyecto europeo de primer nivel. La operación encaja en la lógica de gestión patrimonial que ha caracterizado al club en los últimos mercados.
El Inter valora la seguridad defensiva y el manejo de presión que el ucraniano demostró en noches como las de Londres o el Camp Nou. Lunin, por su parte, no contempla una salida hacia un destino menor. El interés del campeón italiano satisface su ambición. La decisión final está ahora en manos del Real Madrid: retener un suplente de lujo o monetizar un activo que ha expresado su voluntad de marcharse.




