Mourinho exige seis salidas en el Real Madrid para aliviar masa salarial

Los seis descartes y su peso en la masa salarial blanca

El regreso de José Mourinho al banquillo del Real Madrid trae bajo el brazo un plan de reestructuración profunda. Según ha trascendido, el técnico portugués ha comunicado a Florentino Pérez una lista de seis jugadores con los que no cuenta para la temporada 2026/27: Eduardo Camavinga, Rodrygo Goes, Franco Mastantuono, Fran García, Raúl Asencio y Dani Ceballos. La decisión final está condicionada al resultado de las elecciones presidenciales, aunque todo apunta a la reelección del actual mandatario.

Los seis futbolistas representan activos con un valor de mercado situado en la franja alta del fútbol europeo. La amortización contable acumulada en varios de ellos, especialmente en Rodrygo y Camavinga, cuyos contratos de larga duración tienen un coste pendiente reducido, permite vislumbrar plusvalías relevantes en caso de traspaso. El impacto sobre la masa salarial también sería inmediato: la liberación de fichas facilitaría el cumplimiento de la Regulación de Sostenibilidad Financiera (RSF) y su regla del 70%, que exige que los gastos de plantilla no superen ese porcentaje de los ingresos recurrentes netos.

El encaje contable: plusvalías, Konaté, Dumfries y la regla del 70%

La dirección deportiva ya trabaja en las llegadas de Ibrahima Konaté y Denzel Dumfries, dos operaciones que reforzarían la zaga y el lateral derecho. Estas incorporaciones requieren espacio salarial y tesorería. Las plusvalías por las ventas de los descartes, junto con el ahorro en salarios, permitirían encajar ambos fichajes sin tensar el límite de plantilla que LaLiga asigne al club para el próximo ejercicio.

El Real Madrid dispone de uno de los topes salariales más elevados de la competición, pero la regla del 70% obliga a ajustar la masa salarial. Las salidas de Rodrygo y Camavinga, dos de los salarios más altos de la plantilla, junto con los contratos de Ceballos y Fran García, generarían un alivio inmediato. La entidad confía en colocar a los jugadores en la Premier League y en clubes de clase media de LaLiga antes del inicio de la pretemporada.

El desembolso por la cláusula de Mourinho, cifrado en 3 millones de euros abonados al Benfica, se registrará como gasto del presente ejercicio. El técnico firmaría por dos temporadas, hasta junio de 2028, y exigiría plenos poderes para ejecutar esta purga. La cuenta atrás para la reconstrucción del centro del campo y la delantera ya ha comenzado en Valdebebas.