La petición que rompe el molde salarial rossonero
El AC Milán tiene un frente abierto con Christian Pulisic. El extremo estadounidense, con contrato hasta 2027, ha trasladado una exigencia cercana a los 8 millones de euros anuales para ampliar su vinculación. La cifra supera el marco que RedBird mantiene como techo de vestuario, incluso tomando como referencia el salario de Rafael Leão. Según ha trascendido en la prensa italiana, la negociación se ha enfriado precisamente por esa distancia económica.
Gerry Cardinale considera al internacional estadounidense una pieza estratégica. Su valor no se mide solo en goles. Pulisic conecta al club con el mercado norteamericano en vísperas del Mundial 2026 que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá. Será la gran cara visible de la selección anfitriona. Ese activo comercial pesa tanto como su rendimiento sobre el césped de San Siro.
El contrato actual y el riesgo de desgaste
El AC Milán fichó a Pulisic procedente del Chelsea en 2023. Su rendimiento fue inmediato. Goles, asistencias y una conexión rápida con la grada. La presente temporada ha sido más irregular. Los problemas físicos y la falta de continuidad han abierto un debate sobre su aportación real. La dirección deportiva atribuye el bajón a una mezcla de desgaste y ruido externo. No se cuestiona su valor dentro del proyecto.
El club quiere blindarlo antes de que el contrato entre en su fase crítica. Si en 2026 no hay renovación, el AC Milán perderá poder negociador. Otros clubes empezarán a moverse. Dejarlo escapar gratis en 2027 supondría un deterioro contable del activo y un golpe a la estrategia de marca en Norteamérica. La dirección deportiva de Via Aldo Rossi es consciente de ese doble riesgo: patrimonial y comercial.
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Escala salarial, masa salarial y el efecto vestuario
El AC Milán no está dispuesto a romper su estructura retributiva por un solo jugador. Esa es la línea roja. El club maneja una masa salarial que debe cumplir con los parámetros de la Regulación de Sostenibilidad Financiera de UEFA. Un salto hasta los 8 millones anuales para Pulisic generaría desequilibrios internos. Otros activos con contratos inferiores presionarían al alza. El coste acumulado de una revisión general de salarios desbordaría la planificación económica de la entidad.
La oferta del club pasaría por una mejora sustancial, aunque sin alcanzar la cifra solicitada. Se exploran variables por objetivos que incrementen el salario fijo en función de rendimiento colectivo e individual. El entorno del jugador no ha cerrado la puerta. Pulisic desea continuar en Italia, pero considera que su papel merece un reconocimiento acorde a su impacto. La negociación es una partida de equilibrio: demasiado baja tensa la relación; demasiado alta altera el vestuario y dispara las amortizaciones salariales.




