Sergio Ramos compra el Sevilla y elige entrenador: impacto financiero

La estructura accionarial del Sevilla y el control económico del nuevo propietario

El Sevilla FC, constituido como Sociedad Anónima Deportiva, verá modificada su estructura accionarial si se confirma la adquisición que se atribuye a Sergio Ramos. Según diversas informaciones, el excentral alcanzó un principio de acuerdo para comprar el paquete mayoritario de acciones y asumir la presidencia, aunque las cifras del desembolso no han trascendido. La operación no solo implica la adquisición de títulos; cualquier cambio de control de una SAD en LaLiga está sujeto al escrutinio de la RSF y afecta al límite salarial y a las garantías exigidas.

El club de Nervión arrastra ejercicios con necesidades de ventas por valor neto contable elevado para cuadrar su límite salarial. La llegada de Ramos al poder podría acelerar una reestructuración del pasivo y la búsqueda de nuevo capital, aunque la clave estará en cómo se financie la propia compra: si se apalanca sobre los activos del club, la deuda neta se dispararía. El nuevo presidente deberá presentar un plan de viabilidad ante LaLiga.

Los dos candidatos al banquillo y su impacto en la masa salarial del Sevilla

La decisión sobre el entrenador no es solo deportiva. La continuidad de Luis García Plaza se da por amortizada. José Juan Romero, técnico del AD Ceuta FC, representa la opción de bajo coste: sin contrato blindado, su salario se integraría fácilmente en la exigente masa salarial del club. Sin embargo, su perfil no elimina el riesgo de indemnizaciones si el proyecto no arranca.

La alternativa de José Bordalás exige un análisis de coste completamente distinto. El entrenador del Getafe CF tiene contrato en vigor y cualquier salida requeriría negociar una compensación con el club azulón, cuyo montante no ha sido revelado. Además, su salario consolidado en Primera División presionaría el límite salarial en un escenario donde cada euro cuenta. Una operación que obligaría al Sevilla a liberar masa salarial mediante ventas de jugadores o a apelar a la regla del artículo 100 del reglamento de LaLiga.

La entrada de un accionista con la marca personal de Ramos podría traducirse en un incremento de los ingresos comerciales, desde patrocinios hasta la explotación de hospitality. Un factor que aliviaría la presión sobre el cumplimiento del límite salarial a medio plazo.

La primera decisión de Sergio Ramos como máximo accionista marcará si su gestión prioriza la sostenibilidad financiera o la apuesta competitiva inmediata. El mercado lo observa con la calculadora en la mano.