Infantino ofrece cuadruplicar los ingresos de las federaciones por privatizar el Mundial

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Infantino ofrece cuadruplicar los ingresos de las federaciones por privatizar el 20% del Mundial

Gianni Infantino ha destapado el plan que puede cambiar el modelo de negocio del fútbol mundial: privatizar hasta el 50% de la propiedad de los principales torneos de la FIFA, empezando por el Mundial. El organismo ofrece repartir un 20% accionarial entre las 211 federaciones miembro y colocar otro 30% entre inversores privados, y solo necesita el respaldo de la mitad de esas federaciones, 106 votos sobre 211, para sacarlo adelante.

El anzuelo económico es directo. Según ha podido saber FutbolFinanzas, las federaciones que se sumen al plan verán multiplicarse por cuatro sus ingresos del Programa Forward, de los 10 millones de dólares actuales a 40 millones de dólares por ciclo, bajo la etiqueta de fondos para "desarrollo del fútbol", en la línea de lo que ya sucedió con el reparto de beneficios del Mundial 2026 a clubes cedentes.

Los 106 votos que deciden el futuro del Mundial

La FIFA opera como asociación sin ánimo de lucro y cualquier reforma de este calado exige el aval de sus miembros en congreso. Con 211 federaciones censadas, a Infantino le basta una mayoría simple (la mitad más uno) para imponer el proyecto, tal y como detalla el propio comunicado oficial de la FIFA. En la práctica son 106 votos, un umbral que el suizo ha superado con holgura en cada reelección desde 2016.

La UEFA no representa a todos sus miembros

Otra cosa muy distinta es que las confederaciones se opongan de puertas para afuera. La UEFA fue tajante: "Esto traspasa una línea que las instituciones rectoras del fútbol jamás deberían cruzar", declaró el organismo europeo tras conocerse el proyecto. Pero un rechazo institucional de la UEFA o la CONCACAF no garantiza que sus federaciones voten en bloque contra la propuesta, y la historia de la FIFA está llena de fisuras internas: ya ocurrió en tiempos de Joseph Blatter, cuando confederaciones enteras se dividieron pese a las consignas de sus presidentes.

El riesgo de la trazabilidad

El fondo de la operación es tan simple como polémico. Si las federaciones respaldan la privatización, cuadruplican los ingresos que reciben por "desarrollo del fútbol", una partida cuya fiscalización ha sido históricamente débil en algunas federaciones. Para asociaciones con estructuras poco transparentes, ese salto de financiación (y de ingresos adicionales para las federaciones en paralelo) llega sin las garantías de trazabilidad que exigen organismos como el auditor externo de la propia FIFA.