Marruecos corteja a Trump con una autopista y aprieta por la final del Mundial 2030

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La vía Tiznit-Dajla, de 1.055 kilómetros y unos 880 millones de euros, llevará el nombre del presidente estadounidense justo cuando la FIFA aún no ha elegido sede para la final

Donald Trump agradeció el domingo en Truth Social que Marruecos bautice como Autopista Presidente Donald J. Trump la vía que enlaza Tiznit con Dajla, en el Sáhara Occidental. Son 1.055 kilómetros de trazado costero, una inversión cercana a los 880 millones de euros y un final de recorrido en el Puerto Atlántico de Dajla, cuya entrada en servicio está prevista para 2028. El homenaje remite al reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el territorio que el propio Trump firmó en diciembre de 2020.

La cifra no desentona con el resto del programa. Mohamed VI ha convertido la inversión pública en infraestructura deportiva en la carta de presentación de Marruecos ante la FIFA, y el Gran Estadio Hassan II se lleva por sí solo alrededor de 1.000 millones de euros.

Lo que vale una llamada

La capacidad de influencia del presidente estadounidense sobre el organismo se midió este mismo mes. La FIFA aplicó el artículo 27 de su Código Disciplinario para dejar en suspenso, con un año de prueba, la sanción del delantero Folarin Balogun, expulsado ante Bosnia y Herzegovina, de modo que pudo disputar los octavos frente a Bélgica. Trump admitió después desde el Despacho Oval que había pedido a Gianni Infantino una revisión del caso.

Tres estadios y una votación pendiente

La FIFA mantiene tres recintos en la carrera por la final de 2030, y la comparación es tanto contable como deportiva.

Estadio Aforo Estado
Hassan II (Benslimane) 115.000 En obra, entrega prevista en diciembre de 2027
Santiago Bernabéu (Madrid) 83.000 Reformado y operativo desde finales de 2024
Camp Nou (Barcelona) 105.000 previstos Reapertura parcial y obras retrasadas

Con 115.000 localidades, el Hassan II encabezaría los estadios de mayor capacidad del planeta. Su ventaja negociadora es que todavía no está terminado: cada requisito de la FIFA en palcos, hospitalidad o accesos puede incorporarse sobre plano, algo imposible en un estadio urbano ya cerrado. España afronta la votación con dos recintos construidos y con las obras de las sedes españolas ya comprometidas, mientras Rabat responde con obra nueva y una agenda diplomática que en Washington ya le ha dado resultados.