La acción sin derechos de imagen que disparó la visibilidad de la marca sueca
La salida de Antoine Griezmann del Atlético de Madrid, a disputar su último partido este domingo ante el Villarreal, activó un reflejo inmediato en Ikea. La multinacional sueca publicó en X una imagen de sus ‘pantuflas colchoneras’ con los colores rojiblancos y un cartel de despedida, sin mediar contrato de patrocinio con el club. El mensaje: “Griezmann, siéntete como en casa sin importar lo lejos que estés”. Una acción calculada que explota la emotividad del momento con un coste en derechos de imagen igual a cero.
Ikea ya había mostrado reflejos con el Atlético de Madrid en febrero de 2025. Cuando el club publicó un vídeo satírico sobre las presiones arbitrales del Real Madrid, la firma sueca respondió en X: “si el árbitro se hace el tonto, no nos miréis a nosotros”. Aquella interacción, que superó las 10.000 interacciones, consolidó una dinámica poco habitual entre una multinacional y un club de LaLiga: comunicación ágil, sin corsés corporativos y con retorno mediático asegurado.
¿El preludio de un contrato de patrocinio con el Atlético?
La pregunta que subyace es si esta sintonía puede traducirse en un contrato de patrocinio. Ikea factura más de 40.000 millones de euros anuales a escala global, un músculo financiero más que suficiente para convertirse en socio de peso del Atlético de Madrid. Un contrato de sponsoring o proveedor oficial inyectaría un ingreso relevante en la partida de ingresos comerciales del club, una línea que la entidad rojiblanca necesita ensanchar para competir bajo el control económico de LaLiga. El Atlético busca reducir la brecha con rivales como el Real Madrid y el FC Barcelona. Fuentes del mercado descartan, por ahora, negociaciones formales. Pero la despedida de Griezmann funciona como una carta de presentación sin coste.
Más allá del impacto publicitario, la maniobra de Ikea evidencia el peso mediático de Antoine Griezmann. Un futbolista cuya salida moviliza no solo a la afición, sino al departamento creativo de una compañía que factura más de 40.000 millones de euros anuales. El francés se va. Las ‘pantuflas colchoneras’ se agotan en la web de la multinacional sueca.
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