Girona dilapida €174 millones en plantilla y baja a Segunda

174 millones dilapidados en dos cursos: del sueño europeo al pozo de Segunda

El Girona FC selló su descenso a Segunda División el sábado en Montilivi tras empatar (1‑1) con el Elche. Los de Míchel encadenan dos temporadas de deriva: la permanencia agónica del curso pasado por un solo punto y la debacle de esta campaña, cerrada con la penúltima plaza. La factura financiera asciende a 174 millones de euros, la suma de los recursos destinados a la plantilla en los dos últimos ejercicios.

El presupuesto del club se disparó tras la histórica clasificación para la Champions League en 2023‑24 (81 puntos). El margen salarial permitió fichajes como Asprilla (el más caro), Arthur Melo, Ter Stegen (cedido), Lemar u Ounahi. 98,8 millones se gastaron en la plantilla el pasado curso y 76,9 millones en el actual. Inversión que no evitó el desastre.

Reconstrucción urgente: 15 contratos en vigor y el ‹paracaídas› de LaLiga

El descenso activa una reestructuración profunda. Quince jugadores del primer equipo mantienen contrato en vigor, entre ellos Gazzaniga (2027), Ounahi (2030), Bryan Gil (2030), Van de Beek (2028) o Tsygankov (2027). Muchos deberán salir porque su masa salarial es insostenible en Segunda. Los cedidos Ter Stegen, Vitor Reis, Echeverri y Lemar regresan a sus clubes de origen.

Acaban contrato en junio Stuani, Witsel, David López, Blind, Rubén Blanco y Juan Carlos. LaLiga amortiguará el golpe con una ayuda de entre 10 y 14 millones de euros para la próxima campaña y 1,6 millones adicionales por la posición final. La pretemporada arranca a mediados de julio porque la Liga Hypermotion comienza el 14 de agosto, tras el Mundial 2026.

La afición, que abarrotó Montilivi, reclamó una limpieza y más jugadores como Stuani, cuyo adiós es posible. El capitán uruguayo, máximo goleador histórico, dejó un mensaje de tristeza en redes; su contrato vence este mes.

Forzar salidas será inevitable. Jugadores como Bryan Gil u Ounahi generarán plusvalías si se venden, mientras que otros deberán aceptar rebajas salariales. LaLiga exigirá un plan de viabilidad con ingresos televisivos muy inferiores; el paracaídas solo amortigua una parte del golpe.

El club debe decidir los cambios en el organigrama antes de que arranque la pretemporada a mediados de julio. La urgencia es máxima para un Girona que dilapidó una inversión histórica y ahora mira al abismo de Segunda División.