Renovación frustrada y el coste de no ingresar ni un euro
Óscar Mingueza ha comunicado al RC Celta de Vigo que no prolongará su contrato y abandonará el club con la carta de libertad el 30 de junio. El defensa catalán rechazó la última oferta de renovación del club gallego, que lo habría situado entre los salarios más altos de la plantilla. La salida supone un quebranto patrimonial inmediato: cero euros de contraprestación por un futbolista que llegó sin coste desde el FC Barcelona en 2022 y que se revalorizó durante cuatro temporadas en Vigo.
La entidad que preside Marián Mouriño invirtió en su desarrollo competitivo y en su consolidación como internacional, pero no logrará monetizar el activo. Al no haber abonado traspaso alguno en su día, el valor neto contable de Mingueza en los libros del Celta era residual. Cualquier venta en este mercado habría generado una plusvalía contable íntegra. La plusvalía habría sido inmediata. La dirección deportiva, con Marco Garcés al frente, deberá ahora cubrir el lateral derecho sin el ingreso que habría proporcionado una negociación.
El porcentaje del Barça que caduca y el adiós en Balaídos
Además del impacto para las arcas viguesas, la salida libre de Mingueza liquida el último vínculo económico con el FC Barcelona. Los azulgranas se reservaron un porcentaje de una futura venta cuando facilitaron la marcha del canterano en 2022. Ese derecho (cuya cuantía no ha trascendido) caduca ahora sin contraprestación alguna. El jugador se marcha tras acumular 147 partidos oficiales, siete goles y quince asistencias, números que reflejan una evolución notable desde su aterrizaje en Balaídos.
La ovación de la grada en los instantes finales ante el Sevilla sonó a despedida definitiva. Mingueza llega al mercado como agente libre con experiencia internacional (figuró en una prelista de Luis de la Fuente) y margen para firmar el contrato más importante de su carrera. Según ha podido saber futbolfinanzas.com, clubes de la Premier League y de la Serie A (la Juventus ya apareció como destino en meses anteriores) han mostrado interés. El Celta, por su parte, asume el coste de oportunidad de no haber podido rentabilizar un activo que revalorizó sin obtener retorno económico directo. El coste de una decisión que se venía anticipando.




