La mansión de Messi en Funes

Tres lotes, cochera subterránea para 15 autos y obra secreta: el activo más caro del country más exclusivo de Santa Fe

Lionel Messi ha materializado su estrategia de retiro en una propiedad que combina blindaje patrimonial con infraestructura de élite. La residencia, ubicada en el Kentucky Club de Campo de Funes (Santa Fe), demandó una inversión inicial de USD 4.000.000 y fue construida durante años bajo la supervisión directa de su padre, Jorge Messi, con hermetismo total. El resultado: la propiedad más grande del country más exclusivo y valorado de toda la provincia.

La operación responde a un patrón habitual en el patrimonio del 10: concentrar activos inmobiliarios en mercados de alta demanda y baja oferta. El Kentucky Club de Campo es uno de esos mercados; los lotes disponibles son escasos y los precios por metro cuadrado se han revalorizado consistentemente. Messi optó por unificar 3 lotes para construir una propiedad sin competidores directos dentro del mismo complejo.

El diseño como estrategia de privacidad

La distribución de la finca no es capricho estético: es privacidad convertida en arquitectura. Árboles de gran porte plantados estratégicamente bloquean la visibilidad desde cualquier parcela colindante, y la cochera subterránea con capacidad para 15 vehículos elimina el registro externo de entradas y salidas. Ni vecinos ni fotógrafos pueden documentar el movimiento en la propiedad.

El interior suma entre 20 y 25 ambientes, diseñados para distintos usos sociales y recreativos. Entre ellos: un cine privado de última generación, un piso completo habilitado como playroom con consolas PlayStation 5 y un gimnasio equipado con maquinaria de nivel profesional equivalente a la de los grandes clubes europeos. La piscina con dimensiones próximas a las olímpicas, definida por Antonela Roccuzzo como "descomunal", corona el jardín central. Un sector de huéspedes completamente independiente de la estructura principal completa la oferta residencial.

El modelo de retiro de los grandes patrimonios del fútbol

La apuesta de Messi no es excepcional en su categoría: los grandes patrimonios del fútbol diversifican hacia inmuebles de lujo en mercados restringidos. Su ficha base en el Inter Miami es de 12 millones de dólares anuales, con acuerdos comerciales que pueden elevarla hasta los 20 millones, según datos publicados por futbolfinanzas. El inmueble de Funes actúa como ancla patrimonial en su mercado de origen, con una inversión inicial que a precios actuales de la zona representa una fracción del valor real del conjunto.

La relación entre el valor simbólico de un jugador de élite y su capacidad inversora es directa: cada Balón de Oro conquistado por Messi disparó su cotización y, con ella, su poder de negociación y sus ingresos por patrocinio. El patrimonio inmobiliario en Funes es la traducción física de esa acumulación.

Cuando llegue el momento de colgar las botas, el 10 ya tiene listo el activo donde aterrizar.