El fabricante estadounidense cerró el viernes en 40,73 dólares, un 75,73% por debajo de su cotización de hace cinco años y con una capitalización de 60.420 millones de dólares. En la sesión previa a la apertura de este lunes, el título cotiza en 40,48 dólares, un 0,61% menos.
Doce años sin ver estos precios
El título de Nike (NYSE: NKE) no bajaba de los 40 dólares desde 2014. Su rango de las últimas 52 semanas, entre 40,00 y 80,17 dólares, refleja una compresión de expectativas que ha borrado más de un tercio de la capitalización bursátil de la compañía en apenas un año. El desplome acumula una caída cercana al 35% en lo que va de 2026, después de que la matriz de Beaverton cerrara su año fiscal 2026 con unos ingresos de 46.400 millones de dólares, prácticamente planos respecto al ejercicio anterior, y un beneficio neto que retrocedió hasta los 3.100 millones. Los aranceles estadounidenses, la debilidad de las ventas en China y el plan de reestructuración del consejero delegado Elliott Hill, que incluyó el recorte de 1.400 empleos en la división tecnológica, siguen pesando sobre el título pese a que la última entrega trimestral batió el consenso de beneficio por acción.
El contraste con el gasto en fútbol
La cotización choca con la actividad comercial de la marca en el terreno de juego. Nike cerró su año fiscal con un gasto de 4.754 millones de dólares en patrocinios y creación de demanda, un 1% más que el ejercicio anterior, impulsado precisamente por una mayor inversión deportiva mientras recortaba las campañas de marca genéricas. La firma estadounidense acaba de arrebatarle a Adidas el balón de la Champions a partir de 2027 con una oferta que triplica los estándares del mercado, y sigue siendo, con diferencia, la marca que más viste en las selecciones absolutas: 542 frente a los 482 de Adidas en el Mundial de 2026. Nike perdió, eso sí, los contratos de las selecciones de Portugal y Qatar en la última renovación, y ha reorientado parte de su presupuesto hacia activos premium como el FC Barcelona.
Qué mira ahora el mercado
El consenso de analistas mantiene un precio objetivo que implica una revalorización de más del 30% desde los niveles actuales, y el dividendo anual de 1,64 dólares por acción ofrece ya una rentabilidad cercana al 4%, según los resultados del año fiscal 2026. Para el negocio del fútbol, la pregunta no es si Nike seguirá pagando las cifras más altas del mercado, algo que todo indica que continuará, sino durante cuánto tiempo puede sostener ese gasto un valor que la Bolsa castiga como si dudara de su recuperación.



