La puja Premier que convierte una apuesta en un traspaso récord
El Celta de Vigo ejecutó en su día una opción de compra de 6 millones de euros sobre Ilaix Moriba. Ahora, 24 meses después, maneja dos propuestas desde la Premier League que convierten aquella operación en una de las grandes ventas de su historia. La puja entre Aston Villa y Brighton puede cerrarse entre 20 y 25 millones. Un movimiento que multiplica por cuatro la inversión inicial.
El centrocampista guineano, que llegó a Vigo con la etiqueta de promesa incumplida tras su paso por el RB Leipzig, ha recuperado en Balaídos la regularidad perdida. Su despliegue físico, la capacidad para romper líneas y la intensidad defensiva han vuelto a cotizar al alza. Unai Emery quiere piernas para el exigente calendario europeo del Aston Villa. El Brighton, acostumbrado a rentabilizar talento joven, está dispuesto a elevar la puja hasta los 25 millones de euros.
Para el Celta, la ecuación financiera es tan sencilla como contundente. Un coste de adquisición de 6 millones, ya amortizado parcialmente en el balance del club, generaría una plusvalía contable cercana al 317% si se materializa la oferta más alta. Ninguna venta reciente en la entidad gallega se acerca a esa rentabilidad en un único ejercicio. Y la masa salarial que libera el jugador (ficha de tramo medio dentro de la plantilla) abre hueco para dos o tres refuerzos sin comprometer el límite salarial de LaLiga.
El calendario del adiós: por qué la operación se cerrará en julio
Las dos propuestas están sobre la mesa. El club vigués no tiene prisa, pero sí la certeza de que retener a Moriba más allá del 30 de junio sería un error de gestión. El jugador, de 23 años, desea dar el salto a la Premier, y sus representantes ya trabajan con los términos contractuales. Aston Villa ofrece un proyecto de Champions League; el Brighton, una plataforma de revalorización probada. Las dos garantizan un salario que duplicaría el actual en Vigo.
Lee también
El desenlace permitirá al Celta afrontar el mercado con un margen de maniobra inhabitual. Sin necesidad de grandes desinversiones adicionales, la dirección deportiva podrá mover ficha en puestos donde la plantilla arrastraba carencias. Ilaix Moriba aterrizó en Balaídos con el cartel de operación de riesgo. Se marchará convertido en el mejor negocio de la década para la tesorería celeste.




