El nuevo mecanismo de control financiero que sustituye al Profit and Sustainability
La Premier League aplicará desde la temporada 2026/27 el Squad Cost Ratio (SCR), el indicador que jubila las Profitability and Sustainability Rules (PSR). El cambio es quirúrgico. La norma de pérdidas máximas de 105 millones de libras en tres ejercicios deja paso a un único ratio que vincula el gasto en plantilla directamente con los ingresos futbolísticos del club. La lógica es idéntica a la que ya opera en LaLiga o en el nuevo reglamento UEFA: si facturas más, puedes gastar más; si los ingresos se estancan, el margen se contrae automáticamente.
El SCR mide el coste total de la plantilla —sueldos brutos, comisiones a agentes y amortizaciones de fichajes— como porcentaje de los ingresos futbolísticos: derechos de televisión, matchday, patrocinios e ingresos por traspasos. La Premier League fija el umbral de cumplimiento estricto en el 85%. Por debajo de esa cifra, el club opera en zona verde y no afronta sanción alguna. La flexibilidad llega con un colchón financiero hasta el 115%. Los clubes que sitúen su SCR entre el 85% y el 115% incurrirán en una penalización económica —según ha trascendido, una suerte de tasa de lujo—. Superar el 115% activa el protocolo más temido: deducción de puntos.
Caso práctico: ingresos de 400 millones y zonas de riesgo
Con 400 millones de libras de facturación futbolística, el escenario queda así:
| Zona | % SCR | Gasto en plantilla | Consecuencia |
|---|---|---|---|
| Verde | <85% | Hasta £340M | Sin sanción |
| Ámbar | 85% – 115% | £340M – £460M | Sanción económica |
| Rojo | >115% | Más de £460M | Deducción de puntos |
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La cifra clave es el 85%. Un club que ingrese 400 millones deberá contener la suma de nóminas, honorarios de intermediarios y amortizaciones por debajo de 340 millones para evitar cualquier penalización. La horquilla entre 340 y 460 millones permite cierto músculo inversor a costa de una multa progresiva. El salto al rojo —un SCR superior al 1.15— activa la deducción de puntos de forma inmediata, una amenaza que ningún propietario quiere ver materializada tras los casos recientes de Everton y Nottingham Forest con el antiguo PSR.
Las amortizaciones de traspasos entran en el cómputo, lo que convierte el nuevo reglamento en una restricción directa al gasto en fichajes. Cada 100 millones de inversión en un jugador con contrato de cinco años elevan la partida de amortización anual en 20 millones, reduciendo el margen disponible para salarios y comisiones. La ingeniería contractual cobra aún más protagonismo.
La convivencia con el límite del 70% de la UEFA
El SCR inglés será más permisivo que el squad cost rule de la UEFA, fijado en el 70% de los ingresos relevantes a partir de 2025/26. Los clubes que compitan en competiciones europeas tendrán que navegar dos velocidades: una doméstica, que permite alcanzar el 115% bajo multa, y otra continental, que exige no rebasar el 70% o atenerse a sanciones que incluyen la pérdida de licencia.
Esta dualidad genera una ventaja financiera para los equipos que se mantienen fuera de Europa, capaces de estirar su SCR hasta el 115% sin el corsé adicional de Nyon. Los grandes —Manchester City, Arsenal, Chelsea, Manchester United— deberán diseñar sus plantillas con el 70% como techo real si quieren competir por la Champions League. El SCR inglés les concede oxígeno en la liga, pero la UEFA les obliga a una disciplina mayor.
El cambio del PSR al SCR no elimina la desigualdad estructural: los clubes con mayores ingresos dispondrán de un margen absoluto más amplio. Un 85% de 700 millones permite gastar 595 millones en plantilla; un 85% de 200 millones deja un límite de 170 millones. La pregunta no es si los grandes podrán gastar más podrán, sino hasta qué punto el colchón sancionable desdibuja la disciplina que la Premier League dice buscar.




