El club azulón ha integrado el sistema AISM como miembro efectivo del cuerpo técnico, con tres tabletas en el banquillo durante los partidos y capacidad para anticipar resultados, detectar fatiga y proponer ajustes en el descanso
El Getafe CF ha incorporado una inteligencia artificial llamada AISM a su cuerpo técnico y los números avalan la decisión. Desde su implantación, el club azulón ha pasado de una media de 0,89 puntos por partido a 1,37, lo que representa una mejora del 53% en su rendimiento. Para José Bordalás, el sistema se ha convertido en un adjunto a todos los efectos dentro del staff técnico.
Qué hace AISM antes, durante y después de cada partido
El sistema no es una herramienta de análisis estático. Procesa cientos de miles de datos en tiempo real e interviene en tres momentos distintos del ciclo competitivo.
Antes del partido, AISM genera un plan de juego de alta precisión que identifica las zonas del campo a explotar, los momentos óptimos para aplicar presión y los riesgos asociados al rival. La preparación táctica deja de basarse exclusivamente en el criterio humano y se complementa con un análisis cuantitativo de variables que serían imposibles de procesar manualmente en el tiempo disponible.
Durante el partido, el cuerpo técnico del Getafe dispone de tres tabletas en el banquillo con funciones diferenciadas. La primera muestra datos tácticos en directo. La segunda monitoriza el estado físico de los jugadores en tiempo real. La tercera presenta lo que el sistema denomina el panel de victoria: las variables que el equipo debe dominar en cada momento para aumentar su probabilidad de ganar el partido.
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En el descanso, AISM detecta las debilidades que han aparecido durante los primeros 45 minutos y propone ajustes tácticos concretos. Bordalás y su cuerpo técnico toman las decisiones finales, pero lo hacen con una propuesta de intervención basada en datos que complementa su lectura del juego.
La capacidad de anticipación: el elemento más disruptivo
El rasgo más llamativo del sistema es su capacidad predictiva. AISM no solo analiza lo que ha ocurrido sino que anticipa lo que puede ocurrir: proyecciones de marcador, evolución de la fatiga de los jugadores a lo largo del partido y reacciones probables del rival ante distintos escenarios tácticos. Esa anticipación permite al cuerpo técnico preparar respuestas antes de que los problemas se materialicen en el campo.
El impacto económico de rendir mejor sin gastar más
Para un club como el Getafe, con un presupuesto limitado en comparación con los grandes de LaLiga, mejorar el rendimiento sin incrementar el gasto en fichajes tiene implicaciones financieras directas. Cada punto adicional en la clasificación reduce el riesgo de descenso, lo que protege los ingresos por derechos televisivos de Primera División. Pasar de 0,89 a 1,37 puntos por partido en una temporada es la diferencia entre pelear por la permanencia con angustia y hacerlo con margen.
La tecnología aplicada al rendimiento deportivo es una de las pocas vías de mejora competitiva que no requiere inversión en traspaso ni en masa salarial. Si el coste de implementación de AISM es inferior al valor generado por los puntos adicionales en términos de ingresos televisivos y ahorro en el riesgo de descenso, la operación tiene una lógica financiera clara independientemente de su impacto táctico.




